Dos guirres muertos y otro más grave por envenamiento en Cofete

Un ciudadano avisó a los agentes de Medios Ambiente que también encontraron varias gaviotas muertas. El ejemplar superviviente es una hembra que aún está en la incubadora del Oasis Wildlife, pero que parece recuperarse poco a poco bajo los cuidados de dos veterinarios

Llegó el domingo en estado de shock a las instalaciones del Oasis Wildlife, donde recupera en una incubadora. Butihondo, como su radiotransmisor indica que se llama, es la única superviviente del envenenamiento localizado el domingo en Cofete y que dejó a dos guirres muertos.

Fue un vecino de Cofete quien dio la voz de alarma a los agentes de Medio Ambiente que, además de los guirres, encontraron varias gaviotas muertas en las inmediaciones. Los mismos agentes trasladaron a la hembra intoxicada al Oasis Wildlife de La Lajita donde, a pesar del mal estado, va recuperándose. De la incubadora sale abrigada con una manta para inyectarle medicamentos contra la intoxicación, que casi seguro fue por ingerir restos envenenados. Desde ayer le dejaron en la incubadora agua y papilla a ver si los comía.

El mismo transmisor indica que Butihondo tiene cinco años y ya había puesto huevos. El equipo veterinario del Oasis WildLife espera que en un año vuelva a hacerlo.

Los otros dos guirres, una pareja, inauguran la estadística de la mortandad de la subespecie endémica en 2020, lo que supone un golpe directo a la población de estas aves del parque natural de Jandía.

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20 años de conservación

Desde 1999, el Cabildo de Fuerteventura impulsa un programa, primero de recuperación y ahora de conservación, de la población del Neophron percnopterus, catalogado como en peligro de extinción. Cuando se inició su protección, de sobrevolar todos los cielos de Canarias había pasado a refugiarse en Fuerteventura y Lanzarote, donde apenas se contaba una veintena de parejas.

El Gobierno de Canarias y la Estación Biológica de Doñana han colaborado con la recuperación de esta subespecie endémica cuyos mayores enemigos son los cables de alta tensión y, se ha vuelto a confirmar, la intoxicación por la ingestión de otros animales muertos envenenados.

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