Vecinos acopiando agua en garrafas cuando el Ayuntamiento de Pájara puso cubas. / C7

Costa Calma se rebela contra «el abandono de años»

Los vecinos convocan una manifestación para el sábado, a las 17.00 horas, que recorrerá las calles de la localidad y que finalizará en el campo de fútbol. Los cortes de agua han actuado de detonante de la protesta

Catalina García
CATALINA GARCÍA Puerto del Rosario

En contra del estado de abandono de Costa Calma, y azuzados por los últimos cortes de agua, los vecinos convocan una manifestación para este sábado, a las 17.00 horas. Según sus cuentas, allí viven 5.213 habitantes, aunque la población flotante diaria se aproxima a los 15.000 visitantes turistas.

Los ciudadanos de esta localidad del municipio de Pájara sufren, «especialmente en los últimos meses», continuos cortes de aguas durante días. «Las condiciones higiénico-sanitarias llegan a ser desesperantes. Nos hemos tenido que duchar en la playa cuando había agua en las duchas públicas, y hemos tenido que recoger garrafas de agua». Esta situación se alargó durante cinco días sin suministro «hasta que por fin el Ayuntamiento nos envió camiones cisterna».

Los vecinos convocantes de la concentración del sábado, que recorre las calles principales y termina el campo de fútbol, destacan también que existen fugas de aguas desde las tuberías rotas y consumidas en la calle «que no se han arreglado durante años, hasta que el pueblo se ha levantado en el último mes».

Un ejemplo del mal estado del palmeral y otras zonas verdes de Costa Calma. / C7

A los problemas del agua, se unen otros que enumeran los ciudadanos que se resumen en el estado de abandono de Costa Calma. «Tenemos falta de iluminación, de seguridad vial, de limpieza, de cuidado de la naturaleza, etc». Por eso pedirán en esta concentración que el Ayuntamiento de Pájara que exija a su vez «a los promotores que terminen las anomalías o faltas dentro de cada urbanización».

«Las calles están sucias, el hermoso oasis de pinos se ha muerto por una enfermedad que dura años y que dicen que valoran pero no curan; da vergüenza salir a pasear, y duele ver a los turistas tomando fotos. Hemos tenido que gritar para tener luz en las calles durante las noches y salir con linternas, tanto vecinos como turistas», enumeran.