Cómo irse de cañas sin salir de casa

Si ahora mismo hay algo que se está extendiendo más rápido que el coronavirus son iniciativas creativas de ciudadanos como Miguel Lasso, maestro cervecero de la fábrica de cerveza artesanal Nao Lanzarote que, como la mayoría de establecimientos, tuvo que echar el cierre después de que el Gobierno declarase el estado de alarma el pasado sábado. Él y su equipo, lejos de resignarse a estar cruzados de brazos, montaron otro bar pero, esta vez, virtual.

Ingrid Ortiz Viera
INGRID ORTIZ VIERA

«Es una idea un poco loca, sí, pero esta es nuestra forma de poner nuestro granito de arena a esta situación tan excepcional», explica Miguel Lasso, promotor de la iniciativa, al otro lado del teléfono. Cuenta que, en general, los españoles tenemos esa cultura de ir a relajarnos en los bares después de un largo día de trabajo y hacemos vida social en una barra o una terraza con un botellín en la mano. En estos momentos, el encierro influye en el estrés y «no tenemos esa opción, así que se nos ocurrió la idea por la mañana, consultamos cómo hacerlo en internet y por la tarde ya lo teníamos montado».

Cada día a las 19.00 horas (hora canaria), el Nao Virtual Bar abre sus ‘ventanas’, pone «musiquita de fondo» para amenizar la velada y comienzan a aparecer los primeros clientes. El procedimiento es muy sencillo, tan solo se necesita acceder al enlace publicado en su web, descargar la aplicación y conectarse, de manera totalmente gratuita. Lo siguiente es coger una cerveza de la nevera (o vino, refresco, sidra...¡estás en tu casa!) Y compartir un rato agradable con el resto.

«Apenas llevamos dos días pero nos lo pasamos muy bien. Ayer coincidimos con los aplausos en los balcones de un chico en Madrid, sacó el móvil por la ventana y todos los que estábamos allí pudimos ser partícipes de ese momento. Otro bajó a sacar la basura y nos enseñó las calles desiertas...» Precisamente, el poder compartir diferentes experiencias durante la cuarentena es otra de las intenciones del Nao.

La primera noche contaron alrededor de veinte personas de lo más variopintas: jóvenes, mayores, parejas, canarios, cántabros, madrileños... Una cifra que, además, esperan que vaya creciendo, ya que en esta red de videoconferencias no hay límite de aforo, normativa estricta ni horario de cierre. «Por lo demás, en realidad, es como un bar normal. Te encuentras de todo, hablas con ellos, te ríes y alguno hasta baila», asegura. Al principio, confiesa, la gente está un poco cortada, tras el primer cuarto de hora ya comienzan a interactuar y, se ríe, «a la media hora ya son todos amigos».

Como empresa, Cervezas Nao dispone de un establecimiento en Lanzarote y distribuye sus productos en Canarias y otros puntos de la geografía peninsular. A pesar de que aún tratan de gestionar la situación de su plantilla tras echar el cierre temporal por el coronavirus, aseguran que continuarán con la iniciativa al menos durante el confinamiento. «Es una forma de socializar, de compartir y de mantenernos cerca estando lejos».