'Filomena' dejó en Gran Canaria lluvias que resuelven el problema de agua de riego y grandes nevadas en el centro peninsular. / ARCADIO SUÁREZ

Las borrascas como 'Filomena' son distantes en el tiempo pero cada vez más extremas

El frente atlántico no fue excepcional en las islas pero sí afectó de forma histórica a varias ciudades del país que terminaron colapsadas

INGRID ORTIZ Las Palmas de Gran Canaria

La borrasca atlántica 'Filomena' llegó a las islas con el mejor regalo que se podía esperar el Día de Reyes: las tan ansiadas lluvias que que han asegurado hasta tres años de agua de riego en Gran Canaria, según el Cabildo Insular. Pero el fenómeno, que se originó al noroeste delarchipiélago, no se vivió de forma tan excepcional aquí como en la península, tal y como asegura Víctor Quintero, delegado de la Agencia Estatal de Meteorología en Tenerife. El progresivo enfriamiento del aire durante su evolución hacia latitudes más altas implicó un descenso de la temperatura en su interior, precipitaciones y unas nevadas históricas que colapsaron varias ciudades, incluyendo Madrid. Una situación que los expertos llegaron a prever con bastante precisión, afirma Quintero. «Dentro del margen de incertidumbre inherente a cualquier predicción meteorologica, los avisos emitidos se ajustaron aceptablemente bien a lo que ocurrió. Buen indicativo de ello es que no resultó necesaria la emisión de ningún aviso por fenómeno observado como consecuencia de que en algún parámetro (viento, lluvia, etc.) pudiera alcanzar algún umbral no previsto».

Sin embargo, la aparición de este tipo de fenómenos en los últimos tiempos no deja de sorprender a la población y llevan inevitablemente a cuestionarse si están asociados al cambio climático. Quintero explica que «asociar un determinado episodio, por significativo que resulte, a las consecuencias del cambio climático no es lo más correcto. Es la variación en la frecuencia de tales episodios durante un período de tiempo suficientemente largo lo que se considera una verdadera evidencia». En ese sentido, añade, los diferentes informes del IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático) señalan una tendencia a la disminución de la frecuencia de episodios de precipitaciones intensas, pero, por el contrario, a un aumento de su intensidad». El delegado insiste, así, en que un episodio de grandes nevadas como el acaecido estos días en la Península no puede entenderse como una consecuencia directa del cambio climático.

EL DATO

  • Récord El año 2020 también destacó en cuanto a fenómenos meteorológicos. Se formaron un total de 30 tormentas tropicales con nombre, incluidos 13 huracanes y 6 huracanes mayores, cuando la media es de 12 tormentas tropicales con nombre, seis huracanes y tres huracanes importantes. Con estos números, la temporada pasada superó a la de 2005 que poseía el récord anterior con 28 tormentas tropicales.

No obstante, los datos recopilados en los últimos años del comportamiento térmico sí que evidencian un calentamiento global generalizado, lo que implica inviernos menos fríos cada vez más frecuentes. De hecho, un estudio de la Aemet que analiza los récords de temperatura registrados de 2011 a 2020 en 80 estaciones de todo el país revela que el 95% de las 1.509 efemérides fueron récords cálidos y solo el 5% fríos. «En cuanto a precipitaciones, las tendencias a una disminución no son tan claras; sin embargo, sí se aprecia que el número de episodios de precipitación es menor, pero su intensidad tiende a ser mayor».

La tendencia parece encajar con el calentamiento global, que encajaría en unos inviernos cada vez más suaves con epidosios climáticos extremos, con entradas de frío y lluvias importantes intercaladas con periodos anómalamente cálidos en los mismos periodos debido a la tendencia al alza de las temperaturas.

Ante este escenario, cabe plantearse si es necesario modificar el sistema de avisos de la Aemet (Meteoalerta). En opinión del delegado, el actual funciona adecuadamente, si bien es vierto que desde sus primeros orígenes ha estado sometido a sucesivas revisiones, tratando de adecuarse cada vez más a las necesidades y requerimientos de los diferentes organismos, lo que podría implicar futuros cambios.

Con todo, la ciudadanía demanda -y tiene acceso- cada vez más a la información meteorológica a través de fuentes oficiales que se implican en diversos formatos. Por su parte, la Aemet realiza un notable esfuerzo por ofrecer un contenido adaptado a la inmediatez que rigen los tiempos, pero dentro de los intervalos necesarios para actualizar la predicción. «Partiendo de la base de que todo es mejorable, la planificación de los medios humanos y técnicos en Canarias resulta adecuada para dar un servicio meteorológico de calidad», asegura el delegado. ¿Estamos sobreinformados? Quintero afirma que no, y cuanta mayor sea la cantidad de datos que tengamos, mejor preparados estaremos.

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