Leticia Dolera, como María, en 'Vida perfecta'.

'Vida perfecta' se despide con una segunda temporada redonda

La segunda temporada de la serie de Leticia Dolera vuelve a poner sobre la mesa temas tabú con una verdad y una sensibilidad enormes

Iker Cortés
IKER CORTÉS Madrid

'Vida perfecta', la serie con la que Leticia Dolera se estrenó como creadora en televisión, supuso una verdadera revolución en 2019, cuando desembarcó en Movistar+. La ficción que seguía la vida de María, su hermana Esther y su amiga Cris venía precedida de su éxito en el festival Canneseries, con premio a la mejor creación y a la mejor actriz para Dolera, Aixa Villagrán y Celia Freijero, respectivamente, y no defraudó. La historia comenzaba cuando María, una dentista de mente algo cuadriculada y con la vida totalmente planeada, sufre un revés y es abandonada por su chico en la firma de las escrituras de la que iba a ser su casa. Tras el revés, e impulsada por su hermana y su amiga, decide dejarse llevar. ¿El resultado? En la fiesta de cumpleaños de uno de los hijos de Cris, consume éxtasis y acaba acostándose con Gari (Enric Auquer), el jardinero de la casa, un muchacho con una discapacidad intelectual.

A partir de ahí, la serie abordaba la vida de estas tres treintañeras en plena crisis vital y existencial, pero lo hacía rompiendo tabúes, de forma natural e inteligente. Asuntos como la sexualidad de las personas con discapacidad, los distintos tipos de familia o los prejuicios que todos llevamos encima se ponían sobre la mesa sin rubor alguno. Fue, en líneas generales, todo un acierto, tan solo lastrado por el arco que recorría el personaje de Esther, una eterna Peter Pan, en pleno descenso a los infiernos, al que parecía que ni Dolera ni Manuel Burque (coguionista y actor en la ficción) supieron proporcionar un cierre digno.

En este sentido, la segunda temporada de 'Vida perfecta' es aún mejor y más redonda. La serie comienza seis meses después del final de la original, que acababa con María dando a luz a Juanito, y lo hace con un sueño en el que la joven devuelve al crío. La realidad es, a todas luces, peor: María está sola y debe ocuparse no solo de su vida sino de la de un pequeño por el que no siente gran cosa. La depresión postparto sobrevuela toda la trama, pero Dolera y Burque consiguen que, pese a toda la oscuridad y la tristeza que rodean al personaje, la serie no sea plomiza y logran algo a mi juicio complicado y es que el espectador empatice con un personaje que sufre, pese a que en ciertas secuencias actúe de forma egoísta y haga sufrir a los demás. No se queda ahí. 'Vida perfecta' habla, además, del miedo a los cambios del cuerpo tras un embarazo y del temor a ser aceptado por los demás en esa nueva condición, entre otros aspectos, y lo hace de nuevo rompiendo tabúes de tal forma que uno se pregunta por qué no hay apenas series o películas que traten estas realidades por las que pasan una gran parte de las madres.

Igual de entretenido, aunque menos original, es el recorrido vital de Cris. Si hacemos memoria, la primera temporada acababa con ella y su esposo, padres de dos hijos, dándose una nueva oportunidad, después de confesarse que se habían sido infieles el uno con el otro. La temporada arranca con ambos experimentando en un club de intercambio de parejas, pero pronto salen a la luz los irrefrenables celos.

Aixa Villagrán, como Esther, en 'Vida perfecta'.

La verdadera sorpresa en esta ocasión la protagoniza Esther, que acaba de empezar una relación con una mujer de alrededor de cincuenta años, con la que en los primeros compases de esta segunda temporada se compremete. Un cambio brutal que no solo obliga a Esther a replantearse su loca vida sino que también permite al espectador acercarse a otras realidades femeninas, más allá de lo que acontece entre los treinta y los cuarenta años, sobre las que ahondan el grueso de las ficciones generacionales. La ansiedad, la inseguridad y las dudas torpedean constantemente los anhelos de Esther que quiere, por fin, tener una relación seria.

Con algún que otro guiño anecdótico a la pandemia -lo que sucede en la serie ocurre antes de que el coronavirus lo paralizara todo-, la segunda temporada de 'Vida perfecta' es un cierre redondo a una serie inteligente y original que vamos a echar mucho de menos.

La segunda temporada de 'Vida perfecta' está disponible en Movistar+ a partir del 19 de noviembre.

Vídeo. El tráiler de la serie.