Mae Martin y Charlotte Ritchie son las protagonistas de 'Feel Good'.

'Feel Good', lo que pasa después de una primera cita

La serie aborda cómo las adiciones o las familias tóxicas influyen en los comienzos de una relación

Eduardo Paneque
EDUARDO PANEQUE Gijón

Año 2020. Década -principio o fin, no entraremos en esa polémica- de lo efímero y volátil. ¿Día después de una primera cita entre dos jóvenes? ¿Eso existe? 'Feel Good' cree que sí. Démosle la razón o resistamos un par de capítulos para ver si aparece Antonio Resines contando que «todo fue un sueño». A los guionistas no les pareció suficiente reto. La serie parte prácticamente con el primer beso, el de una chica heterosexual atraída por otra joven. No nos cuenta cómo se llega hasta ahí. Lo de contar cómo conseguir al chico o la chica que te gusta está bastante visto. E incluso idealizado en los productos comerciales, ya sea cine o series de televisión. Lo de qué pasa el día después, con sus altibajos, más bajos que altos, es infrecuente. 'Feel Good' se salta toda esa parte del cortejo, de las mariposas en el estómago, de hacer locuras por la persona que te gusta para llamar la atención. Directamente se planta en la pregunta: ¿hasta dónde puede llegar una relación basada en una atracción física incontrolable sin conocer más de la otra persona? Una historia de amor a veces divertida, otras dolorosa pero, ante todo, casi real.

Las protagonistas, Mae ( Mae Martin) y George ( Charlotte Ritchie), como casi todos, cargan con sus propias mochilas. La primera lucha contra su adicción a las drogas y la distante relación con su madre ( Lisa Kudrow). La segunda se niega a enfrentar su sexualidad ante la familia y los amigos, desarrollando su vida amorosa escondidas en secreto en su apartamento. Se aman intensamente pero las inseguridades abren una brecha cada vez más grande entre ellas. Para George es su primera relación con una chica y se niega a salir del armario, atrapando a Mae en su realidad. Este conserva todos los impulsos que desembocan en malas decisiones canalizadas a través de su grupo de terapia.

En tan solo seis episodios, 'Feel Good' se mete en todos los charcos posibles. ¿Como se puede querer a alguien sin enterrar una parte de uno mismo? ¿Cuánto se puede ceder sin perder la esencia? Unas discusiones poco frecuentes en la televisión, resueltas con dignidad, con mucho drama y dosificadas pinceladas de humor. Buena parte vienen de la mano de los contados minutos de Lisa Kudrow en pantalla. De su boca sale «Estuviste en una incubadora, por eso no estamos cercana la una a la otra», para justificar su frialdad.

La serie rebosa honestidad. Cruda. Rara. Hilarante. Pero, realidad. Aunque tiene factura canadiense se desarrolla en un pueblo británico aportando el tan odiado como aclamado humor inglés. Ese que a veces es burlón, otras tonto pero siempre oportuno para aliviar la tensión. La temática gay de fondo, y esa búsqueda de la salida del armario, es tratada de forma compleja e inteligente, huyendo de cualquier tópico. Con sus defectos, se deja ver. Tiene ritmo y un sólido guión para ponerse obstáculos y saltarlos sin derribarlos. Su objetivo, al fin y al cabo no es otro que hacerte sentir como dice el título BIEN.

La primera temporada completa de 'Feel Good' está disponible en Netflix desde el 18 de marzo de 2020.

Vídeo. Tráiler de 'Feel Good' (2020).