El equipo de 'La casa de papel', durante la presentación del volumen 2 de la quinta y última temporada. / Juan Naharro Giménez

«'La casa de papel' se ha convertido en un monstruo al que tenemos mucho cariño»

La ficción creada por Álex Pina y Esther Martínez enfila su recta final en Netflix con una entrega «más emocional» pero con la misma adrenalina

Iker Cortés
IKER CORTÉS Madrid

Parece mentira pero 'La casa de papel', la serie que ha puesto a España en el mapa de las producciones televisivas más punteras, echa el cierre. El segundo volumen de la quinta temporada llega hoy a Netflix y los creadores de la ficción ya avisan: no habrá más. «El final de 'La casa de papel' es el final de 'La casa de papel'. Con esto culmina la historia, más allá de otro tipo de proyectos alternativos», apunta Jesús Colmenar, director y productor ejecutivo de la serie creada por Álex Pina y Esther Martínez Lobato.

No gustó a los periodistas el juego del gato y el ratón que se traía entre manos el equipo de la serie el pasado martes, durante la presentación de esta nueva tanda de episodios. Preguntaron, de forma expresa, si había algún tipo de 'spin off' o proyecto derivativo en camino en torno a alguno de los personajes de la serie y Pina dijo que lo estaban pensando. «Hace cinco años estábamos escribiendo el piloto y al final se ha convertido en un monstruo al que tenemos mucho cariño. Ha sido un viaje increíble e inexplicable. ¿Si tendremos algo más? Ahora mismo está en el aire y le estamos dando vueltas», afirmó sin titubear. Unas horas más tarde, Netflix desvelaba, con un 'teaser' de unos veinte segundos, 'Berlín', un 'spin off' en torno al ladrón al que da vida Pedro Alonso. Hace años que las plataformas marcan y delimitan todos los mensajes que los talentos creativos lanzan al exterior, pero estuvo feo y se hubiese solucionado con un «pronto tendréis más noticias».

Ensució el tono festivo de una puesta de largo en la que se apuntó el camino por el que discurre esta última parte de la serie, algo más emocional, frente a la acción pura y dura del volumen uno. «Se siente un poquito distinta, pero también porque estamos terminando un viaje largo y rocambolesco, lleno de aventura y emocionalidad, porque son unos personajes que llevan mucho tiempo ahí encerrados», explica Martínez Lobato.

En efecto, en su golpe al Banco de España, los mangantes del mono y la careta de Dalí, llevan más de cien horas atrapados, con el Ejército a punto de entrar en acción. «Por una parte –continúa Martínez Lobato–, teníamos ese débito de finalizar bien las historias de los personajes y darles cancha a todas las emociones que han vivido. Por el otro, también los escritores que hacemos la serie necesitábamos cerrar con mucho sentimiento este viaje y creo que en parte esta narrativa más emocional es porque nos estamos despidiendo de todos ellos». En este sentido, adelantan «guiños a la propia narrativa interna de la serie y a situaciones que se repiten y recuerdan cómo empezaron los personajes».

Para Pina esta última temporada ha sido «la más orgánica». «Muchas de las secuencias que más me han gustado de toda la serie están en este bloque», dice convencido. Momentos, además, que tienen mucho que ver con la mitología de la ficción, como sacar al Profesor (Álvaro Morte) a la calle, que ha sido «como sacar a nuestra reina de los cuarteles de invierno». Eso sí, esto sigue siendo 'La casa de papel', así que «los giros y la adrenalina» siguen ahí. «Cuando lleguen al último capítulo la gente va a decir, ¿pero cómo van a salir de esta? Llegamos con muchas cosas que contar hasta el último episodio», afirma. «Hasta el final no terminas de entender todo el viaje», dice Colmenar.

Lo cierto es que los temores a un desafortunado 'spoiler' sobrevolaron toda la rueda de prensa, pero hasta Najwa Nimri, famosa por sus salidas de tono, logró mantener la boca cerrada, sin desvelar nada de lo que acontecerá en los cinco capítulos. «Yo soy la que más se va de la lengua, y Jesús se acaba de girar porque ahora mismo ¡quiero contartelo todo! Ya he visto todo el material y me ha encantado. Era complicadísimo solucionar este tinglado y lo han hecho», dice emocionada la actriz que da vida a la inspectora Alicia.

Darko Perić, Helsinki en la ficción, tiene claro que el final de la serie provocará «histeria colectiva». Por su parte, Jaime Lorente, que encarna a Denver, cree que el final «no le va a gustar a nadie porque a nadie le gusta que terminen las cosas, pero creo que lo importante es el viaje».

Recuerdos

También asomó la nostalgia en una presentación que, de alguna manera, era una despedida a estos cinco años de ficción. Por eso tenía sentido que los actores hablasen de lo que ha supuesto formar parte de esta serie que ya es historia de la televisión. «Nos llevamos un montón de cosas, unas vivencias muy intensas», señala Esther Acebo, Estocolmo en la ficción. La actriz está convencida de que dentro de un tiempo «nos daremos cuenta de que estábamos dentro de un fenómeno del que ahora no somos ni conscientes».

Otras, como Úrsula Corberó, no solo se llevan vivencias y experiencias. La intérprete de Tokio reconoce divertida que cuando la segunda temporada tocó a su fin, entró en vestuario y echó al bolso «un montón de recuerdos, sin que se enteraran, porque pensaba que la serie se acababa». «Y en la quinta, lo mismo, me he llevado hasta el colgante de Bvlgari, pero es que no me lo han pedido», sostiene entre risas. Belén Cuesta, en cambio, solo se ha llevado alguna que otra cicatriz. «Como llegué la última, me he portado bien para que me vuelvan a llamar», explica la actriz que encarna a Manila. Por su parte, Álvaro Morte asegura que ser el Profesor le ha dado «muchas cosas bonitas, y de todas ellas me quedo con el trabajo, codo con codo, con una gente maravillosa».

Para Colmenar, la serie representa el «clímax» de la batalla que muchos creadores han tenido en España contra el «buenismo y la señora de Cuenca» que suponía hacer televisión generalista. «Lo único que queríamos era hacer una ficcion televisiva más cinematográfica, global y que pudiera ser más exportable», defiende. Y explica, con evidente orgullo, que recuerda «rodar una secuencia del último capítulo y tener la sensación todavía de estar buscando un nuevo lenguaje».

Pina concluye con una última reflexión: «Hemos conseguido que lo local se codee con lo más grande. Este viaje es el viaje de una consolidación de la industria y de una forma de contar historias». Por eso Corea del Sur prepara ya un 'remake'. ¿Estará a la altura?