Carlos González y Gabriel Sánchez, junto a Bob Pop. / Mauricio Retiz

Bob Pop: «'Maricón perdido' me ha quitado los pudores que me quedaban»

El escritor y guionista acaba de rodar su primera serie, una ficción basada en su propias experiencias vitales, para TNT

Iker Cortés
IKER CORTÉS Madrid

Desde que en 2013 uniera su destino al de Andreu Buenafuente en 'En el aire', la popularidad de Roberto Enríquez, alias Bob Pop (Madrid, 1971), no ha dejado de crecer. Pero antes de que la televisión se cruzara en su camino, este guionista ya dejaba por escrito sus ácidas críticas allá donde le dejasen. Este año se ha lanzado a rodar su primera serie de televisión, una ficción basada en sus propias experiencias vitales que se estrenará este año en TNT. «No sé cuando, pero espero que pronto», dice desde la sala de montaje quien se interpreta a sí mismo al final de la ficción.

-Ha finalizado el rodaje, ¿estás satisfecho con la experiencia?

-Estoy súper satisfecho con la experiencia. Ha sido largo, duro y algo que no había hecho nunca, con lo cual estoy muy satisfecho pero también con la sensación de haber descubierto algo que me apasiona muy tarde, pero bueno muy contento.

-'Maricón perdido': el título es toda una declaración de intenciones. ¿No sé si es una forma de decir: «Este soy yo y si no te gusto ni entres a verla»?

-Tengo que decir que el título fue un regalo maravilloso de Andreu Buenafuente, que cuando leyó los guiones yo estaba buscando título y me dijo: «Oye, ¿qué te parece esto que decía mi abuela?». Me encantó primero por lo que tu dices de que es una declaración de intenciones, pero también es una forma de contar muy bien la historia. Estamos contando mi historia, que es la de un maricón, y perdido porque la serie habla sobre la búsqueda de la identidad, el oxígeno, la felicidad, el aire… Así que lo que en principio podría sonar como una expresión despectiva es puramente descriptiva.

-¿Cómo surgió el proyecto?

-El proyecto surge porque un día me llaman de TNT y me dicen que han estado viendo algunas de mis colaboraciones en 'Late motiv', que les gusta la forma en la que cuento mi vida y que por qué no hago una serie sobre mí. Con la primera llamada, yo me escandalicé porque nunca había hecho algo así. Y me dijeron: «Mira, tú te lo piensas y comemos un día». Y pasado un mes, comimos, me volvieron a insistir y yo me engorilé y les planteé el capítulo piloto. Me preguntaron si tenía productora y les dije que no pero que obviamente iba a trabajar con El Terrat, que es mi familia y con la condición de que estuviera Berto a mi lado. Sobre todo porque yo lo respeto mucho profesional y personalmente y porque quería tener a alguien al lado con su capacidad crítica que me dijera, primero, si había una serie en lo que quería contar de mi vida o no y, segundo, que me quitara el miedo a exponerme en la forma tan brutal en la que iba a hacerlo. Y allí empezó todo. Fue un proceso de escritura de un año o así y luego toda la preproducción y, de pronto, hemos terminado el rodaje y estamos montando.

-Cuenta Berto Romero en la nota de prensa que ha usado lo que ha aprendido en 'Mira lo que has hecho' para orientarte. ¿Significa eso que tiene va a tener un tono similar?

-No tiene por qué. 'Mira lo que has hecho' es una comedia maravillosa con elementos de autoficción estupendos y en mi serie hay menos comedia, aunque hay elementos de la comedia de la supervivencia, pero tiene otro tono y otra estructura. Yo creo que no va a haber demasiadas similitudes. Lo único que espero es que sea la mitad de buena.

-Es una ficción basada en tus vivencias personales, pero ¿cuánto habrá de ficción y cuánto de realidad?

-No lo sé (ríe). Al final es una serie que habla mucho de la memoria y es imposible viajar en el tiempo para comprobar exactamente si lo que yo recuerdo es tal y como sucedió o lo he ido adornando con los años. Lo que hay es mucha verdad. Es decir, más allá de la ficción o la no ficción para mí lo importante era la verdad y lo que hay en la serie es lo que hay en mi cabeza, es lo que yo todavía recuerdo o reconstruyo o, incluso, recupero de lo que yo veía o sentía con trece, quince, veinte años.

-O sea vamos a conocer a un Bob Pop desconocido...

-Creo que sí. Creo que va a ser una serie inesperada porque vamos a una parte de mí que mucha gente no conoce.

-Se presenta ante el público como un tipo extrovertido, ¿ha habido algo que le haya dado apuro contar?

-No porque en el momento en el que pasa a la escritura y luego al rodaje ya se convierte en una historia que tienes que contar bien, con lo cual te quitas pudores y sobre todo recurres a la exigencia de la necesidad de explicar las cosas como quieres que el espectador lo vea. De hecho, creo que me ha ayudado a quitarme los pocos pudores que me quedaban.

-Cuando uno lleva esas experiencias vitales a la pantalla, no sé si queda una especie de vacío…

-Queda una especie de paz, es como que haces las paces con nudos que tenías allí y sobre todo lo conviertes en un elemento a compartir que eso yo creo que puede generar una conversación muy bonita al respecto. A este respecto, lo que he sentido es qué guay tener estas cosas que contar y qué guay que esas cosas se hicieran más soportables porque en algún momento podría contarlas.

-¿Qué ha sido lo más difícil de la serie?

-El rodaje ha sido muy duro, he madrugado mucho y luego piensa que rodar en una silla de ruedas es jodido por los espacios.

-El casting es sencillamente apabullante, ¿la amistad jugó a favor?

-Es que Candela, Alba Flores, Carlos Bardem, Guillermo Toledo, Miguel Rellán… Toda la gente que participa yo quería que fuera gente con quien yo tuviera una afinidad emocional porque yo no podía dejar esto en manos de cualquiera. Y luego tuve la enorme fortuna de que leyeron el guion y les gustó y ya para mí, que alguien de esa categoría y que ha leído tantas cosas, se quiera embarcar en algo así fue el primer premio. Y luego trabajar con ellos ha sido un placer. Para mí era muy importante que los intérpretes no se limitaran a interpretar un papel sino que interpretaran mi texto, lo digirieran y juntos plantearámos las propuestas de sus personajes.

-Candela ha llegado a decir que es uno de los mejores trabajos que ha hecho en su vida...

-Es que lo que hace Candela es descomunal, pero cuando veáis lo que hace Bardem, que es algo que no se ha visto nunca, es de una generosidad y de una grandeza enorme y el resto… Yo creo que los registros de Alba no tienen nada que ver, la maestría de Rellán… Yo estoy entusiasmado con ellos y agradecidísimo. Pero es que además tanto Gabriel Sánchez como Carlos González, que son mis alteregos, han sido un hallazgo milagroso.

-Decía antes que tiene la sensación de haber descubierto tarde algo que le encanta. ¿Le gustaría hacer proyectos similares?

-Si el cuerpo me lo permite, me encantaría.

-Con sus columnas y sus intervenciones en 'Late motiv', se ha convertido en una de las voces más lúcidas de la izquierda. ¿Le ha granjeado muchas enemistades? Y sobre todo, cuando uno saca proyectos artísticos como éste, ¿debe protegerse especialmente?

-Supongo que sí, que tengo mi legión de 'haters' porque no eres nadie si no la tienes y espero tenerla porque si no que fracaso mi vida. Es verdad que ya no es un proyecto personal, que hay mucha gente detrás de esto, con lo cual yo conscientemente a este proyecto quiero invitar a la mayor cantidad de gente posible. No es que ahora vaya a ser la mejor amiga de Rocío Monasterio, pero sí que quiero que eviten el prejuicio y se acerquen a algo que sí, que es mío, pero que forma parte de un proyecto global de mucha otra gente y que por mucha manía que me tengan a mí, pues lo mismo descubren algo que les encanta. Que yo no quiero que me dejen de tener manía, que me parece bien, pero tampoco quiero quitarles el disfrute de una serie maravillosa. Yo sería muy mezquino si no les quisiera invitar a este goce. No se merecen tanto sufrimiento como el de no poder ver 'Maricón perdido', bastante tienen con ser de ultraderecha (ríe).