Rey (Daisy Ridley), la gran protagonista del 'Episodio IX'.

El último episodio de 'Star Wars': la Fuerza no acompaña

'El ascenso de Skywalker' es una abrumadora sucesión de acción que se entrega a la nostalgia y no profundiza en la psicología de los personajes, más allá de la pareja protagonista

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUI San Sebastián

Todo empezó aquí el 17 de septiembre de 1977. 'La guerra de las galaxias' se vio por primera vez en Europa en la pantalla del teatro Victoria Eugenia, sede oficial por entonces del Festival de San Sebastián. 42 años después, Disney, propietaria de Lucasfilm desde 2012, ha tenido la deferencia de que la película que cierra la saga se vea por primera vez con público en San Sebastián. El preestreno de anoche ya no contó con Harrison Ford, Mark Hamill y Carrie Fisher en los palcos del teatro (George Lucas no vino entonces porque preparaba 'En busca del arca perdida' junto a Spielberg). Pero tuvo la emoción de las grandes ocasiones, la complicidad de un público que no pudo evitar un escalofrío cuando la fanfarria sideral de John Williams atronó por primera vez y las letras se deslizaban hacia el infinito.

El desfile entrañable de friquis disfrazados como soldados imperiales, el photocall de famosos locales y los codazos por hacerse con una butaca reservada a los privilegiados que pudieron hacerse con una invitación consiguieron calentar el ambiente. 'Star Wars. El ascenso de Skywalker' es el noveno episodio de la franquicia y el culmen de tres trilogías que no hemos visto en orden cronológico: ya saben, 'La guerra de las galaxias', en 1977, era el episodio VI, renombrado 'Una nueva esperanza'. En realidad, nadie se cree que el universo de George Lucas vaya a concluir con la cinta dirigida por J.J. Abrams, fan rabioso de la saga que ya se hizo cargo del séptimo capítulo, 'El despertar de la Fuerza'. Ni las tibias críticas que se merece este agotador chute de nostalgia que quiere contentar a todo tipo de público impedirá que se sitúe en lo más alto de la taquilla navideña desde que este jueves acapare las pantallas españolas.

J.J. Abrams pretende llegar a las tres generaciones que han disfrutado de Darth Vader, Chewbacca, R2-D2 y compañía. Quiere contentar a los padres cuya niñez quedó marcada por el sentido de la maravilla que Lucas alumbró en la primera trilogía: la lucha entre el Bien y el Mal, unos personajes carismáticos con tiempo para desarrollarse y unos mundos que nos dejaban boquiabiertos. El problema es que también pretende satisfacer a los hijos criados ante un videojuego y no se permite tiempos muertos entre la acción. Más que resolver las tramas pendientes, 'El ascenso de Skywalker' las estira y enreda como si fuera un culebrón en un intento de sorprender con cada nuevo giro argumental.

Breve sinopsis. Los Rebeldes siguen buscando acabar con el Orden Final. Kylo Ren (Adam Driver) batalla con el fantasma del emperador Palpatine, mientras la gran protagonista de la cinta, Rey (Daisy Ridley), se comunica telepáticamente con Ren y trata de acabar con él cada vez que se cruzan. Sus escenas juntos son lo mejor de una cinta que se alarga hasta los 155 minutos. Driver y Ridley son los últimos que han llegado al universo galáctico, pero como en cualquier fin de fiesta que se precie, las apariciones especiales son recibidas con regocijo. De ahí que las sorpresas incluyan a la princesa Leia Organa (Carrie Fisher tres años después de su muerte gracias a las escenas de 'El despertar de la Fuerza' descartadas en su día), el contrabandista Lando Calrissian (un Billy Dee Williams de 82 años), el ya citado Palpatine (Ian McDiarmid) y hasta fugaces presencias que solo los más fans advertirán, como el piloto Rojo Dos (Denis Lawson), uno de los protagonistas del ataque a la Estrella de la Muerte en la primera entrega.

Chewbacca (Joonas Suotamo), Poe Dameron (Oscar Isaac), Finn (John Boyega) y Rey (Daisy Ridley), a bordo del Halcón Milenario en 'El ascenso de Skywalker'. Poe Dameron y C-3PO y póster del filme.

'El ascenso de Skywalker' no se permite un descanso, J.J. Abrams no quiere que vayamos siquiera al baño. La música de John Williams tampoco se interrumpe un segundo mientras los acontecimientos se suceden hasta averiguar si Rey es o no la última esperanza de los Jedi. El director sabe exactamente cuándo van a aplaudir los fans, tal como sucedió en el pase donostiarra poblado de entregados a la causa. Tras las frases lapidarias, del estilo «no tengas miedo de ser quien eres», sube la música y aplauso. Cuando van apareciendo quien tú ya sabes, aplauso. Es un juego nostálgico que repite los esquemas de la trilogía inicial y que puede resultar paródico si uno no lleva la saga de George Lucas en el ADN. Las técnicas de digitalización permiten recuperar el rostro de los protagonistas cuando eran jóvenes, así que ya no hay límites para el revival.

Montados en la montaña rusa de la trascendencia, se agradecen los brevísimos interludios humorísticos a cargo casi siempre de los robots y Chewbacca. Aparecen algunos personajes nuevos, como una examante de Poe Dameron que parece salida de un cómic de Moebius, un monstruito que resetea a C-3PO y un encantador robotito compuesto por una caja y un cono. Hay mucho talento y mucho esfuerzo tras las imágenes de este 'Episodio IX' que brillan en escenarios como la Estrella de la Muerte en ruinas rodeada de un mar de olas gigantesco o en ese emperador Palpatine de ojos glaucos unido a una grúa de cables, como si fuera un villano de 'Dune'.

'La guerra de las galaxias'

La pareja protagonista también se lo toma en serio. Daisy Ridley comunica la tortura del que sospecha que la herencia de la sangre puede más que el amor, mientras que escuchar la profunda voz del siempre intenso Adam Driver logra que no añoremos a Darth Vader. ¿Triunfarán los Sith o los Jedi? ¿A qué invitado especial le toca aparecer ahora? Es una lástima que Abrams solo se detenga en la psicología de Kylo Ren/Ben y Rey, mientras el resto de personajes simplemente aparecen por ahí. Por aquello de la corrección política, hasta se permite mostrar un beso entre dos mujeres piloto para demostrar lo enrollados que son en Disney.

Los fans pueden respirar tranquilos. 'Star Wars. El ascenso de Skywalker' satisfacerá su hambre de nostalgia. Reconocerán los códigos de una fantasía heróica que sigue enfrentando al Bien y el Mal. Como recordaba J.J. Abrams, 'Star Wars' es una saga para niños, dicho con todo el respeto que eso exige. 42 años después, nada ha cambiado.