Ashley Greene en 'One Shot (Misión de rescate)'.

'One Shot': Contador de cadáveres

Con cortes invisibles para crear la ilusión de un plano secuencia en tiempo real se presenta esta película de acción de James Nunn, en la cual un equipo de escoltas es asediado por un ejército de terroristas

Borja Crespo
BORJA CRESPO

En la nueva 'Scream', estrenada el pasado viernes, hay un 0,5 % de cuchilladas y un 0,01 % de seres humanos exterminados en comparación al aluvión de ultraviolencia que presenta 'One Shot (Misión de rescate)', una propuesta de acción que hace un tiempo sería calificada como «carne de videoclub», ahora abono para las plataformas. Quizás debido a la situación inusual de la cartelera, con cambios de fecha y retrasos en la programación para eludir los estragos de la pandemia, este shooter protagonizado por Scott Adkins, action-hero old school, etiqueta en peligro de extinción, este festival de balazos ve la luz en el circuito de salas para el deleite de los amantes del intercambio de mamporros y el asesinato a escala industrial.

Vídeo. Tráiler de 'One Shot (Misión de rescate)'.

Degustar el espectáculo en pantalla grande puede ser un plus para una historia mínima que gasta ciertas ínfulas al estar rodada en un único plano secuencia al que, en ocasiones, se le ven las costuras. Hitchcock lo tenía más complicado en 'La soga'. Ahora la magia de la infografía y unos medios decentes, con un equipo solvente, te pueden permitir ocultar técnicamente cualquier carencia en el guión. Que se lo pregunten a Nolan.

Se llevan los alardes técnicos en pos del espectáculo, obviando todo lo demás. 'One Shot' se defiende bien como cine de acción con espíritu de serie B. Sin embargo, en cuanto la cámara en mano respira y se centraen los personajes, todo se cae. La puesta en escena es meramente física, maniobra que obviamente tiene su aquel, mucho trabajo de coreografiá con especialistas detrás, pero las interpretaciones y los diálogos son tremebundos, a veces de no creer. Da igual si solamente se buscan explosiones visuales, en detrimento de las exploraciones emotivas, pero el esfuerzo del equipo no se ve recompensado con el resultado final.

El despliegue de efectos es inversamente proporcional al impacto creativo. La película tiene su público, acostumbrado a devorar este tipo de cine en casa. La experiencia inmersiva es óptima, emulando por momentos al 'Call of Duty' y sucedáneos, pero la endeble premisa y su desarrollo no aportan nada nuevo a un género con serios problemas de crecimiento. Aquí el cine asiático se come la tostada desde hace tiempo, solo hay que ver las pobres secuencias de enfrentamiento en 'The Matrix Resurrections'.

Una imagen de 'One Shot (Misión de rescate)'.

Scott Adkins, el último héroe de acción, cumple con el expediente, como es habitual en su filmografía. Sumamente prolífico -próximamente le veremos en la cuarta entrega de 'John Wick'-, si hay que destacar algún título en su trayectoria nos quedamos con 'Avengement'. El resto del reparto, con unos villanos de manual, pasa desapercibido bajo las órdenes de James Nunn, quien empezó con buen pie tras la cámara con la curiosa 'Francotirador (Tower Block)'. 'One Shot' es un videojuego en imagen real cuyo mayor logro es cambiar el punto de vista en movimiento y alternarlo entre el implacable héroe protagonista y sus atolondrados perseguidores, un grupo de terroristas liderado por un mercenario sin escrúpulos de gatillo fácil. Lo que ocurre a continuación no sorprende, pero quizás entretenga, como 'Tyler Rake' pero con menos presupuesto.