Zoey Deutch y Mark Rylance en 'El sastre de la mafia'.

'El sastre de la mafia': una buena peli de gángsters

El oscarizado Mark Rylance protagoniza una cinta con exprime con puntería tics del cine negro

Borja Crespo
BORJA CRESPO

Empieza con elegancia 'El sastre de la mafia', con una sucesión de planos que describen con detalle el taller del protagonista mientras una voz en off -un recurso habitual a lo largo del metraje- describe algunos pormenores de su profesión, los trucos del maestro, bajo cuya mirada la ropa que llevamos se convierte en información y dice mucho de quién la lleva, de cómo es cada persona, tímida, audaz o desenfadada. El actor y dramaturgo inglés Mark Rylance interpreta al rey de la función, sobre sus hombros cae el peso de la acción, a ratos teatral. De nuevo demuestra su valía y entereza frente a la cámara, como en la reciente 'No mires arriba' o 'El puente de los espías', por cuyo trabajo se llevó un Oscar al Mejor Actor de Reparto.

Vídeo. Tráiler de 'El sastre de la mafia'.

El debutante Graham Moore, cultivado en el terreno de la televisión, firma la dirección de un relato situado en Chicago a mediados de los años 50. A esta ciudad americana va a parar el hábil costurero, dejando atrás la ciudad de Londres, donde confeccionaba trajes a media en la popular calle Savile Row de Mayfair. Una tragedia personal le lleva a cruzar el gran océano para empezar de nuevo en una pequeña sastrería cuya clientela es, mayoritariamente, gente del hampa. Los gángsters del lugar son los únicos que pueden pagar los diseños del modisto, que no duda en mascullar que «son hombres elegantes, pero no son caballeros».

Presentada en el festival de Berlín, 'El sastre de la mafia' narra cómo el protagonista, excepcional Rylance, expresivo y contenido cuando toca, mostrando una aguda flema británica, va enredándose en la madeja de los tejemanejes de la mafia, irremediablemente, como un insecto en una tela de araña. La tienda, convenientemente fotografiada, con un estilo tan vintage como actual, es el escenario de un drama in crescendo que se desata cuando el protagonista se ve obligado a coser una herida sangrante en vez de una tela en la parte de atrás de su cuidado taller.

La sastrería se convierte en el lugar de reunión de los malhechores, que se aprovechan del carácter gentil del costurero. Meticuloso en su oficio, generoso y complaciente, la relación con su asistente, Zoey Deutch, vista en 'Cómo escapar de Búfalo', es uno de los puntos fuertes de una trama que exprime con puntería algunos tics del cine negro. Cabe destacar la música de Alexandre Desplat, colaborador en al banda sonora de películas como 'El Gran Hotel Budapest' o 'La forma del agua'. El trabajo del compositor ensalza algunas secuencias rodadas con inteligencia, aunque el clímax no esté a la altura de los primeros actos. Una recomendable película de gángsters, con un reparto diestro que coronan los jóvenes talentos Dylan O'Brien ('Love and Monsters') y Johnny Flynn ('Emma').

Johnny Flynn y Mark Rylance en 'El sastre de la mafia'.