Carmen Machi, como Mari Carmen, en 'Amor de madre'.

Carmen Machi | Actriz

«Los papeles más interesantes me los han ofrecido a partir de los 40»

Da vida a una madre que se va de luna de miel con su hijo en 'Amor de madre', la película que este viernes se estrena en Netflix

Iker Cortés
IKER CORTÉS Madrid

'7 vidas' la dio a conocer al gran público. De pronto, Carmen Machi (Madrid, 58 años), una actriz que se había curtido sobre las tablas de los escenarios, se convirtió en uno de los rostros más populares de la televisión. Tal es así que cinco años más tarde protagonizó el 'spin-off', 'Aída'. Tenía 41 años. Después de seis temporadas y casi cinco años al frente, Machi se desvinculó de la ficción para abordar otros proyectos y la jugada le salió más que bien. Ahora presenta 'Amor de madre', una comedia dirigida por Paco Caballero que es también un homenaje a todas las madres. La historia arranca cuando a José Luis (Quim Gutiérrez) le dejan plantado en el altar. Preocupada por su situación emocional, su madre Mari Carmen (Machi) le aconseja aprovechar la luna de miel en las Islas Mauricio con ella.

-Que sepa que una de las últimas veces que me asusté viendo algo en la pantalla fue cuando apareció usted haciendo calceta en '30 monedas'.

-(Ríe). ¡Esa señora! Muchas gracias.

-¿Qué le gusta más? ¿Hacer reír, hacer llorar o asustar al espectador?

-No hago ascos a nada. Realmente se trata de tener un buen material entre manos y entonces firmamos. En realidad, da lo mismo que sea comedia o drama, nuestro trabajo es exactamente el mismo. Sí que algo que no he hecho mucho es terror y me encantaría, porque las películas de terror me parecen apasionantes porque pasan muchas cosas más allá de lo que tu interpretes y mola; pero me da absolutamente igual.

-Aquí vuelve a ponerse en modo comedia. ¿Qué tiene que tener una historia de este tipo para que le atraiga?

-Tiene que haber algo interesante que contar, con un buen guion y unos buenos mimbres, si luego se articula con humor pues estupendo, pero no necesariamente tiene que ser así. En este caso, yo entré en el proyecto antes de que se elaborara el guion y era una película que buscaba homenajear a las madres. A partir de ahí se desarrolló un guion con la idea de llegar a todo el mundo y que fuera un tono de verdad. A mí hacer reír por reír no me hace gracia.

-Ha tenido que ser un rodaje muy divertido, ¿no?

-No por que hagas comedia un rodaje tiene que ser divertido, eso es muy engañoso. Fue un rodaje maravilloso, aunque también fue muy accidentado porque se interrumpió varias veces por la pandemia y al final tardamos casi un año y pico en rodarla. Pero la película fue maravillosa por el equipo que había, por mi trabajo con Quim Gutiérrez. Lo adoro y lo admiro profundamente. Todo eso es lo que hace que te lo pases bien. El hecho de que sea una comedia no significa que no pueda ser una tortura. De hecho, con tantos parones, pasamos por muchos lugares, pero al final es una película de la que estamos muy orgullosos.

-Hay mucha química entre madre e hijo, pero no habían trabajado nunca juntos, ¿no?

-No, y estamos un poco sorprendidos Quim y yo porque es un comentario que están haciendo todos tus colegas y nos enorgullece bastante porque eso quiere decir que está llena de verdad. A mí no me sorprende. Todas las interrupciones que ha habido para hacer la película, nos han unido mucho. Pero es que yo creo que Quim es además un actor cojonudo, con esa manera de hacer la comedia en serio, que es exactamente lo mismo que me gusta a mí. Así que nos hemos encontrado los dos en los mismos puntos en común, teniendo muy claro que es lo que no queríamos hacer y eso es lo que hace que funcione.

-Cuando una da vida a una madre tan de verdad como la de la película, ¿no es inevitable acabar pensando un poco en su propia madre?

-Bueno, mi madre no tiene mucho que ver con el rol de Mari Carmen, primero porque era madre de familia numerosa, y también porque cuidaba de su propia madre y no tenía tanto tiempo para dedicarlo a proteger a todos tus hijos. Es verdad que yo no he sido madre, pero sí he sido hija y recuerdo más cómo me he comportado yo como hija, que cómo se ha comportado mi madre conmigo. O sea tu no eres consciente de lo que esa mujer lleva a sus espaldas, los hijos somos siempre un poco egoístas.

-Sí, es algo que se repite. ¿Por qué?

-Supongo que porque ellas desempeñan un rol de cuidarte hasta el infinito y eso nos hace relajarnos mucho y no pensar en ellas. De todas maneras, tanto mis hermanos como yo siempre hemos querido que mi madre disfrutara mucho. Mis padres han tenido un matrimonio feliz y, aunque ya son mayorcitos, sí que es verdad que hemos estado para que ellos disfruten y sobre todo mi madre porque ha sido una gran cuidadora, no solo de sus hijos sino también de su madre. A las cuidadoras hay que cuidarlas.

-¿Ha habido mucho espacio para la improvisación o estaba todo férreamente marcado por el guion?

-Está todo marcadísimo. La improvisación no es algo tan bueno como pueda parecer. Puede haber un accidente en una secuencia y alguien decide montar ese accidente y aquí creo que ha podido ocurrir alguna vez, pero estaba todo cerradísimo, cada palabra y cada coma. Si no es muy difícil trabajar, porque no sabes cuándo acaba el otro y es un coñazo, tienes que tener muy claro cuándo te toca hablar.

Quim Gutiérrez y Carmen Machi.

-No para. El 10 de junio estrena 'La voluntaria', el 24, 'Llenos de gracia'. La carrera de actriz o de actor es muy inestable, pero no lo parece en su caso.

-No ver trabajo a la vista debe ser bastante vertiginoso. Yo personalmente no lo recuerdo y no sé qué decirte. Soy muy afortunada y he trabajado en proyectos que me han gustado mucho y he podido elegir... Si algún día dejan de aparecer, pues no pasa absolutamente nada. Lo que sí es muy triste para el actor o para cualquier artista es que tu intentas sacar para fuera todo lo que tienes dentro y si no lo sacas te pones malo. Ese es el problema, más allá de trabajar o no, necesitas explotar y si no explotas, madre mía. Pero gracias a plataformas como Netflix, está habiendo más trabajo para los compañeros, aunque hay mucho paro en nuestro sector.

-Parece que también empieza a cambiar esa idea de que las mujeres de más de 40 años no encuentran papeles, ¿no?

-Es que yo eso no lo he notado nunca y cada vez que me hacen esa pregunta yo me siento un poco rara porque reconozco que los personajes más interesantes que me han ofrecido han sido a partir de los cuarenta años y no he tenido esa sensación jamás. Evidentemente, la mujer ha cambiado y la percepción de la mujer también. El interior de una mujer madura interesa mucho y yo llevo haciendo personajes interesantes mucho tiempo. Ahora, estoy convencido de que la actriz que lo dice así, lo dice con conocimiento de causa, pero yo creo que es una pregunta que hay que dejar de hacer. Lo bueno que tiene el actor es que nosotros no nos jubilamos y yo ahora hago de madre, dentro de poco haré de abuela y luego de bisabuela, y no pasa nada.

-¿Qué le queda por conseguir?

-¡Buff, mogollón de cosas! No sé si conseguir, porque yo no lo mido así, pero por hacer y disfrutar me quedan muchísimas cosas. Hay muchos proyectos que están por venir que son muy ilusionantes con gente que sabe muchísimo más que yo y eso es lo bueno porque cuando te pasa eso, ves que te queda todo un camino por delante.

-Es una mujer entregada al teatro. ¿Cómo ha sido enfrentarse a un público con mascarilla estos dos años? ¿Ha podido ya disfrutar de las caras en los teatros?

-No, porque lo último fue en diciembre, en una función en Barcelona, que estuvimos un mes y todavía había mascarilla. Nos habíamos acostumbrado y tenía su parte buena porque no había toses, es increíble, no tosía nadie. Yo creo que voy a seguir proponiendo que la gente vaya con mascarillas al teatro (ríe).

-¿Qué es para usted interpretar? ¿Hay que estar hecho de una pasta especial?

-Interpretar es una cosa que se hace y es muy difícil definir. Ser actor es una manera rara de vivir, en la que te pasas la vida vestida de otra persona, con las emociones de otro, sintiendo como otro, siempre con la medida del control al 50%, más o menos, para poder solventar cualquier accidente porque si te metes del todo, pues igual no puedes solucionarlo. Así que esta aventura de estar siempre jugando a que eres otro es algo muy edificante pero a la vez tiene un riesgo. Hay quien dice que sacrificas cosas, yo nunca he tenido esa sensación, pero sí te das cuenta de que a veces le dedicas mucho rato y hay que compensar y dosificar, te genera mucha adrenalina. No todo el mundo puede ser actor o dedicarse a esto y no es que haya que ser especial, simplemente el acuerdo al que tienes que llegar contigo mismo para ser actor no creo que sea un acuerdo al que pueda llegar cualquiera. Tienes que tener muy claro todo ese compromiso que es muy, muy profundo.

'Amor de madre' estará disponible en Netflix el 29 de abril.

Vídeo. El tráiler de 'Amor de madre'.

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