Alexandre Jollien y Bernard Campan en 'Mentes maravillosas'.

'Mentes maravillosas': la filosofía del diferente

Los franceses han llenado los cines que proyectan esta luminosa 'feel good movie' que une a un hombre con discapacidad y un empresario de pompas fúnebres

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUI

'Mentes maravillosas' puede remitir en principio a películas como 'Rain Man' e 'Intocable'; al igual que ocurría en la primera, une en un viaje a dos personas que no es probable que acabaran juntas. De la taquillera comedia francesa toma el proceso por el que un hombre logra que otro despierte a la vida. La insólita pareja protagonista de esta cinta que ha arrasado en los cines franceses, siendo superada solo por 'Spider-Man' el fin de semana de su estreno, está formada por un empresario de pompas fúnebres y un hombre aquejado de una discapacidad neuromotora.

Vídeo. Tráiler de 'Mentes maravillosas'.

El primero tiene su existencia perfectamente organizada. Es un profesional eficaz en su oficio, que siempre emplea la palabra justa para los clientes que acaban de perder a un ser querido. Separado y sin hijos, su vida es su trabajo. Todo su mundo saltará por los aires el día que atropella a un repartidor de fruta ecológica que se la juega con su triciclo entre los coches. A pesar de caminar como si fuera a desarmarse y de hablar delatando que está aquejado de parálisis cerebral, la víctima posee un discurso sabio y vitalista trufado de citas de filósofos. El azar y la curiosidad les llevará a emprender un viaje juntos para transportar el cuerpo de una mujer y las cenizas del hijo que murió tiempo atrás.

La aventura a bordo del coche fúnebre incluirá el encuentro con una autoestopista de despedida de soltera, una comprensiva prostituta y un funeral con un sorprendente giro de guion final. Suena al buen rollo de 'Intocable', pero 'Mentes maravillosas' posee otro tono no tan cómico, que a lo largo de hora y media logra que pasemos de la sonrisa a la emoción. El título original en francés, 'Presque' (casi), proporciona pistas: uno de los protagonistas es 'casi' normal. Bernard Campan y Alexandre Jollien son los directores y actores del filme, que ganó el Premio del Público en la sección Premieres Internacionales del último Festival de Málaga.

Jollien, un filósofo y escritor muy popular en Francia, casi se interpreta a sí mismo. Nacido en Suiza, sufrió una atetosis que le provocó discapacidad neuromotora por falta de oxígeno en el parto al estrangularse con el cordón umbilical. Un amigo cura le animó de chaval a superar sus dificultades con la ayuda de lecturas filosóficas. Con el tiempo, se convirtió en un escritor y divulgador con éxitos de ventas como 'El oficio de ser hombre' y 'El filósofo desnudo'. Bernard Campan le vio en televisión hace veinte años y quedó fascinado por su discurso y capacidad de comunicación. Se hicieron amigos y han acabado haciendo una película, a pesar del temor de Jollien a actuar.

Alexandre Jollien en 'Mentes maravillosas'.

«Me conmovió profundamente escucharlo; hablaba de una filosofía de vida orientada al interior, al arte de vivir. Moví cielo y tierra para encontrar su teléfono y me puse en contacto con él», contó Campan en Málaga. El título de la película lo eligió Jollien. «Todos tenemos dificultades para integrar esta realidad de la discapacidad. Siempre estamos juzgando al otro, construyendo esa realidad a nuestra medida y sin darnos cuenta de que la verdadera está siempre un poco más adelante, un poco más atrás o un poco más al lado. El 'casi' la realidad».

'Mentes maravillosas' muestra sin ser aleccionadora ni didáctica cómo reaccionamos ante alguien diferente llevados por nuestros prejuicios. Es una 'feel good movie' que no se avergüenza de serlo y que no trata como un idiota al espectador. «Soy como Igor, pero a la hora de abordarlo me ayudó mucho el consejo de mi mujer: me dijo que lo convirtiera en ese ser universal que representa la fragilidad, la estigmatización y el aislamiento», afirma Alexandre Jollien. «Que fuera la voz de los que no la tienen, a pesar de que en la vida real, y en el espacio de unos minutos, puedes sentir un rechazo y luego encontrarte por la calle con una persona a la que han salvado mis libros».