Un fotograma de 'Licorice Pizza'.

'Licorice Pizza' y su preestreno a lo grande

Una de las películas más esperadas del año, la última apuesta de Paul Thomas Anderson, autor de 'Magnolia', 'Pozos' de ambición' o 'El hilo invisible', se proyectará en celuloide de 70 mm. en algunas salas de cine que han programado sesiones especiales

Borja Crespo
BORJA CRESPO

Siempre es un acontecimiento el estreno en la cartelera de lo último de Paul Thomas Anderson, uno de los grandes cineastas de nuestro tiempo, capaz de mantener su autoría en terrenos sinuosos. Se desenvuelve en la industria estadounidense, con independencia y cierto halo comercial, a pesar de apostar por proyectos alejados de las últimas tendencias en el consumo audiovisual. Su indudable personalidad, registrada en obras magnas como 'El hilo invisible', 'Puro vicio' o 'The Master', da un paso más allá de la mano de 'Licorice Pizza', una de las películas más esperadas de un año que acaba de comenzar con el circuito de exhibición convencional seriamente tocado por los daños colaterales de la pandemia. La nueva obra del responsable de 'Boogie Nights' y 'Magnolia', títulos que le dieron a conocer internacionalmente, dando un golpe en la mesa, se proyectará en celuloide, a la vieja usanza, y en gloriosos 70 mm, en algunas salas que han programado varios preestrenos tras el movimiento en las fechas de estreno por la nueva oleada de contagios. Todo un tratado de principios el que enarbola este emotivo drama adolescente situado en los años 70 que cuenta con una retahíla de pósters vintage sumamente atractivos como reclamo promocional. Estas imágenes llevan tiempo pululando por las redes sociales para el deleite de los más cinéfilos, reivindicando la magia de ese cine clásico inolvidable que apela a la memoria sentimental del espectador. Un delicioso revival, homenaje a una época, a una etapa vital en nuestro desarrollo personal y al propio arte cinematigráfico.

Tras la buena acogida de 'El hilo invisible', nominada aquí y allá en todo premio imaginable, con la crítica entregada y el público abierto a ver algo diferente, Paul Thomas Anderson ha firmado varios vídeos musicales a lo largo de su carrera, una faceta creativa que lleva tiempo alimentando. Ha trabajado con Radiohead y Fiona Apple en varias ocasiones, y en 2019 estrenó online 'Anima', con el apoyo de Netflix, donde ponía imágenes a la música de Thom Yorke en una curiosa pieza de quince minutos que se rendía a la experimentación. En los cinco años que lleva sin estrenar un nuevo filme, el máximo artífice de la contundente 'Pozos de ambición' ha realizado varios clips del grupo Haim y ha decidido contar con una de sus componentes, Alana Haim, como cabeza del reparto protagonista de 'Licorice Pizza', cuyo título remite al vinilo, a los discos de antaño, esas «pizzas de regaliz» (traducción del título al castellano). La actriz debutante comparte encuadre con Cooper Hoffman, otro novato frente a la cámara. Ambos intérpretes funcionan bien, revelándose como nuevos talentos a tener en cuenta, arropados por la veteranía de Sean Penn, Bradley Cooper y Tom Waits. La cinta plantea la historia de dos jóvenes que acaban enamorándose en el Valle de San Fernando en 1973. Se conocen en una sesión de fotos organizada en el instituto y a partir de ese instante surge una relación de amistad que va evolucionando a lo largo del tiempo.

'Licorice Pizza', nominada a mejor película comedia, actor, actriz y guion en los Globos de Oro, es una película evocadora, que hace buen uso de la nostalgia para hablar del primero amor, el camino hacia la edad adulta y la búsqueda de la identidad, además de reivindicar una manera de entender el cine. Menos intenso que sus anteriores trabajos, Paul Thomas Anderson cuida especialmente la estética y la puesta en escena, manteniendo su sello, exprimiendo a un plantel principal gratamente inspirado. Quizás parezca una apuesta más sencilla, por su naturaleza, dentro de la filmografía del loable director, también autor del guión. Nada más alejado de la realidad. Aunque desprende más humor del habitual en su trayectoria reciente, el resultado airea, una vez más, con un notable acabado, temas de gran interés sobre el devenir de las emociones humanas. Entretenida, profunda y luminosa, aunque a veces caiga en la postal. Atención, por supuesto, a su banda sonora. Si todo va bien, la cinta se estrenará en los cines el 11 de febrero.