Robin Wright en 'En un lugar salvaje'.

Una lección de vida

Robin Wright dirige y protagoniza 'En un lugar salvaje', una oda a la naturaleza que confía en la bondad del ser humano

Borja Crespo
BORJA CRESPO

Robin Wright es una actriz excelente que también hace sus pinitos detrás de la cámara. Popular en los últimos tiempos gracias al éxito de su papel en la serie 'House of Cards' -también ha realizado alguno de sus episodios-, en su carrera queda por siempre en la memoria 'La princesa prometida'. Sin embargo, su filmografía cuenta con películas notables como 'La sombra del poder', 'El protegido', 'El hombre más buscado' o la curiosa 'El congreso', mezcla de animación e imagen real al servicio de un relato imaginativo que fusiona drama y ciencia-ficción.

Vídeo. Tráiler 'En un lugar salvaje'.

'En un lugar salvaje' cuenta con su dirección, además de protagonizar la historia de una mujer que decide aislarse del mundanal ruido y se retira a un bosque en las Montañas Rocosas con pocos víveres en la mochila. Reniega de su vida, distanciada de los suyos, y cambia de aires con todas las consecuencias. Sobrevivir al duro invierno supone un terrible imprevisto. La hostilidad del entorno y las fuerzas incontrolables de la naturaleza le empujan a un viaje existencial mediante el cual descubre vínculos que pueden ayudarle a sobrevivir ante la adversidad y a superar sus traumas.

'En un lugar salvaje' aboga por la bondad en el ser humano, cree en ello, y lo enfatiza a través de las vivencias de su protagonista, interpretada por Wright con entrega. Un bello debut en el largometraje que se deshincha ligeramente en su desenlace pero mantiene una emotividad interesante. El guión es algo endeble, pero gana visualmente. Demián Bichir, nominado al Oscar por su trabajo en 'Una vida mejor (A Better Life)', acompaña a Wright en su gesta interpretativa, dando un giro al argumento con su irrupción en escena. La naturaleza, desplegando toda su fuerza e inmensidad, es, en gran medida, un personaje más en la película, bien fotografiada. Bobby Bukowski, el director de foto, es aficionado a explorar la naturaleza en aislamiento y a capturar todos los diferentes aspectos del paisaje, el tiempo y las cambiantes estaciones.

«Es una historia de una transformación personal nacida de la tragedia y la pérdida», relata la directora y artista principal sobre el proyecto. «Mientras la hacíamos, no podíamos saber que una pandemia mundial sembraría de luto y dolor todos los hogares del mundo. Ni puedo ni pretendo afirmar que esta película sea un reflejo de lo que la gente afectada está pasando. Es una historia sobre la experiencia de una persona en particular lidiando con una adversidad extrema. Espero que inspire al público a creer en su propia resiliencia y en la capacidad que todos tenemos de hacer brillar una luz simplemente con nuestra bondad».

«Hay muchísimas historias sobre pérdidas y dolor en el cine y en nuestras vidas cotidianas», continúa Wright. «A menudo, se formula la pregunta de cómo podemos superarlo. Es un proceso distinto para cada uno, pero, demasiado a menudo, nuestras personas más cercanas e incluso nosotros mismos tenemos expectativas sobre cómo gestionar nuestro sufrimiento y cuándo nos sentiremos mejor. El tiempo y el espacio que necesitas no se individualizan». La mayor parte del rodaje tuvo lugar en la montaña Moose, un pico de unos 2.400 metros de altura cerca del Parque Nacional de Banff, el más antiguo de Canadá.

Robin Wright y Demián Bichir en 'En un lugar salvaje'.

El hilo narrativo del filme se apoya mucho en los cambios estacionales que tienen lugar a lo largo de tres años, lo que hacía necesario captar las cuatro estaciones en los días de rodaje que estaban programados. Para ello, los productores organizaron dos rodajes separados. Para septiembre y octubre planearon filmar las escenas de primavera, verano y otoño, y más tarde se volvería para rodar las escenas de invierno. «Pude contar con grandes productoras, tres personas de las solucionadoras de problemas más calmadas y experimentadas que puedas encontrar», recalca Wright, que cada día alternaba la dirección y la interpretación. «Y con un veterano ayudante de dirección increíble que manejaba el set de rodaje. Su tranquilidad fue un salvavidas porque, sí, rodando te vuelves insegura. Cuando cuentas con veteranos que te cubren las espaldas, es como tener varios directores. Nunca lo habría conseguido sin ellos». Queda claro que el cine es un gran trabajo en equipo.