El director Kenneth Branagh, en el set de 'Belfast'.

Kenneth Branagh: «El cine me ayudó a intentar entender la violencia en Belfast»

El director regresa a su infancia en Irlanda del Norte en 1969 en 'Belfast', una historia autobiográfica que suena como favorita para los Oscar

MARÍA ESTÉVEZ Los Ángeles

Ambientada en Irlanda del Norte en 1969, 'Belfast' sigue los pasos de un chaval de nueve años, 'alter ego' de Kenneth Branagh interpretado por Jude Hill, que padece los turbulentos episodios de violencia en las calles mientras comparte momentos de amor, alegría y humor con su familia. Dos mundos enfrentados, uno protestante y otro católico, aparecen en este filme autobiográfico del director, que cuenta con muchas papeletas para el Oscar. Jamie Dornan, Caitriona Balfe, Judi Dench y Ciarán Hinds completan el elenco de una película rodada en blanco y negro que llega a las salas el 28 de enero.

-¿Por qué ha decidido rodar una película autobiográfica?

-La película ha sido una búsqueda desde que empecé a escribirla al principio del encierro por la pandemia. Una exploración que me llevó a ese lugar de certeza en el que yo vivía en la infancia. Estamos sumidos en el espíritu de una incertidumbre inmensa, no hay seguridad, el futuro es una incógnita. Hay días en los que no sabemos qué va a ocurrir al día siguiente con las regulaciones del covid. La incertidumbre me llevó a mi infancia. Quise regresar a ese lugar antes de la violencia, un sitio que me daba seguridad, certidumbre, claridad. Un tiempo en el que podía entender mi relación con el mundo exterior. Mis experiencias no necesitaban esfuerzo, porque sabía quién era y a dónde pertenecía. Belfast era un pueblo-ciudad donde físicamente no podías perderte, porque siempre conocías a alguien que sabía quién eras. Como dice alguien en la película, todos conocemos a alguien en cada casa, nos guste o no. El viaje de escribir 'Belfast' fue regresar a ese sentimiento claro de entender quién soy; no un individuo, sino a la idea de un pueblo que educa a un hijo. En este caso una calle en Belfast. La película es un acto de gratitud a esos guardianes que dieron sentido a mi vida.

Vídeo. Tráiler de 'Belfast'.

-¿Recuerda su infancia en blanco y negro?

-No es así como vemos el mundo, pero a veces lo recordamos de ese modo por las imágenes que nos llegan de aquella época. Hay una dimensión poética en las imágenes en blanco y negro. Además, yo recuerdo Belfast siempre gris porque nunca salía el sol.

-Hay una larga tradición de cineastas que miran hacia atrás, a su infancia, en busca de inspiración, el último ejemplo premiado en los Oscar es 'Roma', de Alfonso Cuarón. 'Belfast' puede proporcionarle también la estatuilla.

-No pienso en ello, de hacerlo, me estaría torturando. Todas las películas que hago son personales, pero en este caso he disfrutado con el viaje al pasado, hasta ese lugar en el que pierdes la inocencia y empiezas a entender las experiencias. Empecé a escribir el guion el 23 de marzo del 2020, sin embargo lo llevo gestando desde hace quince años. Durante el encierro aprendí, lo quisiera o no, que las cosas más simples son las más preciosas.

-Le gusta adaptar clásicos de la literatura al cine para el público actual. De hecho, su próximo filme es 'Muerte en el Nilo', que se estrena en cines el 18 de febrero.

-Vuelvo de nuevo a mis padres, ellos me enseñaron que nadie está por encima ni por debajo de ti. Me crié en una sociedad igualitaria y aplico esa idea a la literatura; no hay razón para intimidarse con los clásicos. Me gusta engancharme a las historias complejas y simplificarlas de una forma práctica y entretenida para el cine. Para mí es un privilegio y una alegría rodar este tipo de películas.

Kenneth Branagh y su 'alter ego' en 'Belfast', interpretado por el pequeño Jude Hill.

-El cine, contar historias, es un eje central de su existencia.

-Ir al cine era un ritual para mí en Belfast. Templos atestados llenos de palomitas de maíz y limonada, con pantallas enormes de las que surgía un sonido grandioso e historias y color, una inmersión en lugares y con personas que nunca antes había visto. Esta relación con la narración de relatos emocionantes me marcó y me comprometió. El cine me cambió por completo, cuando empezó la violencia en Belfast me ayudó a intentar entenderla.

-¿Qué sentimientos atesora sobre la violencia en Belfast?

-Todos necesitamos valorar los regalos que nos han dado, por imperfectos que sean. Y supongo que todas las familias serán imperfectas. Los problemas que surgieron acabaron con el periodo de inocencia de mi familia. Cuando comenzó la violencia, fui realmente el beneficiario de un enorme acto de sacrificio por parte de mis padres, que abandonaron algo que los definía: esa ciudad, esa familia formada por primos, tíos y amigos de toda la vida.

«Empecé a escribir el guion el 23 de marzo del 2020, sin embargo lo llevo gestando desde hace quince años»

en pandemia

«En 'Belfast' intento honrar a mi familia y a una ciudad complicada a la que miro con compasión para entender sus diferencias»

homenaje

-¿Ha omitido algo de su infancia a propósito?

-Bastante. Quiero decir, no podría haber hecho esta película cuando mis padres vivían, porque creo que mi padre se habría enfurecido conmigo. No le habría hecho ninguna gracia que yo hablara de sus impuestos... Esta es una cinta donde hago honor a mi familia, a mis padres, donde intento honrar a una ciudad complicada a la que miro con compasión para entender sus diferencias. Supongo que una de las razones para hacer la película fue algo que yo mismo descubrí en la sala de montaje y que nunca había mencionado. El día que la mafia subió por las calles exigiendo que se fueran los católicos y todos los protestantes que los apoyaban, mis padres se vieron obligados a marcharse, a hacer un sacrificio por mi hermano y por mí. El egoísmo de unos pocos demostró la generosidad de otros, que nunca dejaron de amar a su ciudad y se vieron obligados a emigrar.