Javier Cámara da vida al médico Héctor Abad Gomez en el filme y el pequeño Nicolás Reyes Cano es su hijo, Héctor Abad Faciolince.

Javier Cámara: «Hay mucho interés en que nadie lleve la razón»

El actor encarna al médico y activista colombiano Héctor Abad en 'El olvido que seremos': «Cuando leí el libro sentí envidia porque retrataba un paraíso entre un padre y un hijo que yo no había vivido»

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUI

Hace tiempo que Javier Cámara (Albelda de Iregua, 1967) ha demostrado que su carrera no tiene límites. Del primer 'Torrente' a Almodóvar, de 'El joven Papa' a 'Narcos', el actor riojano, ganador de dos Goyas, arriesga con personajes como el Héctor Abad de 'El olvido que seremos', médico y activista en Colombia asesinado por los paramilitares en 1987 y recordado veinte años después por su hijo Héctor Abad Faciolince en una novela que Fernando Trueba ha llevado a la pantalla. El acento paisa no le asustó tanto a Cámara como el reto de respetar el legado de humanidad de un padre bueno y comprometido, al que siguen sin olvidar en su país.

-La bondad no cotiza al alza.

-No. No es vendible, creo que lo decía Billy Wilder: las personas buenas no llevan a gente al cine. Reivindicar la bondad con la que está cayendo es lo más oportuno. De repente, nos estamos tambaleando como democracia y como sociedad. Hay quien está agitando las bases de lo que hemos conseguido. Por favor, que venga alguien con criterio y moderación y hable desde un lugar que entendamos todos y nos de confianza. Tampoco está todo tan mal, hay mucha gente que se pone la mascarilla, no todos hacen fiesta o van fumando por la calle. Hay que recordar que existe el civismo, lo que pasa es que el micrófono lo tenemos algunos actores y los políticos y no ellos.

-¿A Héctor Abad lo mataron por ser bueno?

-Porque decía verdades que les dolían a los poderes fácticos. En Colombia ha habido una guerra durante muchos años. Los de derechas le acusaban de ser comunista y los de izquierdas le tachaban de burgués y biempensante. Él era médico, pero no podía evitar decir lo que pasaba. Por eso le bloquearon los poderosos, incluso la Iglesia. Cuarenta años después, tuvimos serie problemas para poder rodar en una iglesia en Medellín. De hecho, el Obispado se negó a ofrecernos un recinto y no pudimos rodar en la ciudad. La viuda de Héctor, que tiene 94 años, era familia directa del arzobispo de entonces. Intentó facilitarnos las cosas pero fue imposible. Rodamos en una iglesia desacralizada de Bogotá, la única de toda Colombia. Héctor les sigue hiriendo tantos años después.

Vídeo. Tráiler de 'El olvido que seremos'.

-Era un firme defensor de la sanidad pública.

-Sí, un mensaje muy vigente con tanto negacionista ignorante. Si escuchas a los científicos o vas a urgencias es fácil ver la realidad. Hay mucho interés en que nadie lleve la razón, un absurdo. A veces pienso que los intelectuales están debajo de las mesas en su casa esperando que pase esto. Hay unos pocos valientes que te recuerdan que siguen viniendo cayucos y que la gente solidaria y buena ayuda en los bancos de alimentos. Pero, repito, ellos no tienen el micrófono en este tiempo de redes sociales.

-'El olvido que seremos' es una historia de amor recíproca entre un padre y un hijo. Usted no vivió ese idilio con su padre, que le tenía preparado un destino de agricultor.

-¿Qué hijo adolescente no está en una galaxia diferente a la de su padre? Cuando leí el libro me emocioné porque retrataba un paraíso en el que yo no había estado. Mi padre se iba a tocar el saxofón varios meses todos los veranos, porque el sueldo de labrador podía volar si caía una tormenta y adiós la cosecha. Era un tipo cariñoso pero adusto, de pueblo. Imagino que había soñado otra realidad. Cuando leí 'El olvido que seremos' sentí envidia. Y pensé que me tenía que servir para educar a mis hijos y ser mejor persona. Leía frases como «si quieres que tu hijo sea bueno, hazle feliz; si quieres que sea mejor, hazle más feliz»… Parece de Paulo Coelho, pero es que el amor es lo que mueve las montañas.

-En Colombia los cines siguen cerrados y no pueden ver la película.

-Una putada, aunque creo que abren en un par de semanas. España es de los pocos países que hemos apostado por la cultura y mantiene cines y teatros abiertos. A mí la cultura me ha salvado durante el confinamiento. Hay momentos en los que necesitas refugiarte en la ficción. No quiero frivolizar porque hay gente que lo ha pasado muy mal en estos meses, pero a todos nos han golpeado momentos de fragilidad e incertidumbre.

Javier Cámara en 'El olvido que seremos', que alterna en su fotografía el color y el blanco y negro.

-¿Recuerda algún momento en concreto?

-Recuerdo un día en que empecé a sentirme mal y tuve que bajar al garaje a sentarme en el coche solo y poner Radio 3. Me quedé allí, rodeado de los coches de los vecinos, y respiré. A partir de ahí me preocupé. Pensé que podía olvidarme de la realidad y apagar los telediarios. Me refugié en la música, los libros y las series. Sí, la música me salvó.

-Su personaje de 'Vamos Juan', que tendrá tercera temporada, es a este paso el único político que nos va a caer bien.

-Sí, en esta tercera temporada espero mostrar que no solo es un pícaro, un superviviente. Ahora, mismo para estar en la realidad de la política Juan Carrasco tendría que morder y defenderse como gato panza arriba. En las redes me dicen que si Juan Carrasco se presentara a las elecciones de verdad sacaría algún escaño. Y no lo dudo. España y el mundo están plagados de Juanes Carrasco.