Giulietta Masina en 'La Strada'.

Giuletta Masina, la Chaplin femenina

Giuletta Masina fue una actriz inmensa y muy versátil a la que siempre hizo sombra su marido, el gran Federico Fellini

Boquerini .
BOQUERINI .

Giulietta Massina (San Giorgio di Piano, Italia, 22 de febrero de 1921 – Roma, 23 de marzo de 1994) estudió Filosofía y letras en la Universidad de Roma, y comenzó a trabajar en la radio como actriz de radionovelas escritas por Federico Fellini, con quien se casó en 1943. En sus inicios compaginó radio y teatro, y al finalizar la Segunda Guerra Mundial, retoma el teatro universitario trabajando al lado de Marcello Mastroianni. Su primera incursión en el cine se produjo en 1946 como extra en la película 'Camarada', de Roberto Rossellini, sin que llegase a figurar en los créditos, por lo que su verdadero debut cinematográfico como actriz fue en 1947 en la película 'Sin piedad', de Alberto Lattuada.

Su personaje de chica de buen corazón y aspecto pizpireto se repetirá en esta primera etapa en películas dirigidas por Carlo Lizzani, Giuseppe Amato o Renato Castellani. En 1952 aparece en 'Europa 51', de Roberto Rossellini, pero es de la mano de su marido Federico Fellini cuando alcanza la popularidad mundial con su mítico personaje de Gelsomina en la película 'La strada' (1954), escrito para ella, junto a Anthony Quinn y Richard Basehart. La amorosa e infantil Gelsomina, precursora de las mujeres aplastadas y humilladas, conservaba una capacidad de amor intacta. A partir de aquí comienza a ser reconocida como 'la Chaplin femenina', por su imitación de Charlot.

En 1957, Giulietta Masina interpretó el que fue, probablemente, el papel más relevante de su carrera en 'Las noches de Cabiria', dirigida por su marido. Este personaje aparecía fugazmente ya en la primera película de Fellini 'El jeque blanco', de 1951. Con 'Las noches de Cabiria', Massina gana el Oscar a la mejor actriz y el premio de interpretación de Cannes.

La actriz Giulietta Masina en 'Las noches de Cabiria', 'La Strada' y junto a su marido, el director Federico Fellini.

En 1958 trabaja junto a Alberto Sordi en 'Fortunella' de Eduardo De Filippo, seguida de 'El infierno de la ciudad', 'La gran vida' o 'Landrú', a las órdenes de Claude Chabrol. Pero Giuletta se convierte en víctima de su propio mito hasta que, en 1965, Fellini la dirige en su primer largometraje en color, 'Giulietta de los espíritus', que marca un momento de inflexión en la carrera del director. La actriz trabaja después con cineastas como Bryan Forbes en 'La loca de Chaillot' (1969), película que marcó el inicio de un largo paréntesis en su carrera, ya que no volvió a rodar hasta 1985, cuando, bajo la dirección de Juraj Jakubisko, intervino en 'Perinbaba'.

En esos años en que se aleja del cine, Giulietta trabaja en radio y televisión. Entre 1966 y 1969 fue la presentadora de un programa radiofónico de enorme éxito titulado 'Cartas a Giuletta Masina', en el que los radioyentes escribían a la actriz. Estas cartas fueron posteriormente recopiladas en un libro. También trabajó en televisión fundamentalmente en los 70, en dos producciones de gran éxito: 'Eleonora' (1973) dirigida por Silverio Blasi y 'Camilla' (1976) dirigida por Sandro Bolchi, adaptación de la novela 'Un inverno freddissimo' de Fausta Cialente.

No será hasta 1985 cuando regrese al cine para volver a trabajar para Fellini en la nostálgica 'Ginger y Fred', donde junto a Marcello Mastroianni interpretan a una antigua pareja de baile que imitaban a Fred Astaire y Ginger Rogers, muy populares durante la guerra, y que se reúnen al cabo de muchos años invitados por un grandilocuente show televisivo, paradigma del consumismo y del sentimentalismo fácil. Fellini aprovechó la película para dar una particular visión del mundo de la televisión privada de Berlusconi que hacía estragos en Italia, prohibiendo que sus películas fuesen emitidas por esas cadenas.

Giulietta Masina murió, víctima del cáncer, en la capital italiana el 23 de marzo de 1994, a la edad de 73 años. Sólo sobrevivió cinco meses a su esposo, que murió en octubre de 1993, Y nunca se recuperó del golpe que le produjo la muerte de su marido. Un año antes había sido la protagonista del momento más conmovedor de la entrega de los Oscar, cuando Fellini recibió la estatuilla por el conjunto de su carrera y afectuosamente le dijo, interrumpiendo sus agradecimientos, «por favor, Giulietta, deja de llorar».