Sophie Marceau, en un fotograma de 'Todo ha ido bien'.

Sophie Marceau | Actriz

«Estoy a favor de la eutanasia, pero no se debe industrializar»

Da vida a la guionista Emmanuèle Bernheim en la adaptación de sus memorias, 'Todo ha ido bien', donde aborda el suicidio asistido

Iker Cortés
IKER CORTÉS Madrid

A Sophie Marceau (París, 1966) el éxito le llegó de joven. Sus papeles en las dos entregas de 'La Boum', a principios de los ochenta, no solo la convirtieron en una de las adolescentes más populares de Francia, sino que le granjearon todo un César a la mejor actriz revelación. Su salto internacional llegó con taquillazos como 'Braveheart' (1995) o 'James Bond: El mundo nunca es suficiente' (1999), pero casi siempre se ha movido en los parámetros del cine fránces. Este fin de semana estrena 'Todo ha ido bien', bajo la batuta de François Ozon, una dura película acerca de la eutanasia, basada en las memorias de la novelista y guionista Emmanuèle Bernheim. Marceau da vida a la escritora, que tuvo que atender los deseos de su padre de morir y buscó la forma de llevarlo hasta Suiza.

-¿Qué le atrapó del proyecto?

-Es difícil decir qué me atrapó. Una película es como una encrucijada de distintas energías. Ya me había encontrado con François Ozon antes y no había habido esa sinergia, pero esta vez sí. Me ha gustado la sencillez, el tema, la imparcialidad de la película y luego está el humor de la película. Además, no me podía negar a trabajar con Ozon por tercera vez (ríe).

-Es una película muy cruda, pero hay espacio para la comedia.

-Es que la vida avanza deprisa y te da ocupaciones todo el tiempo. La tristeza está ahí, pero no aparece, es subyacente, y cuando se pierde a alguien esa tristeza dura, es lenta, lleva tiempo, se instala, pero en el presente a Emmanuèle se le da tal desafío que se ve obligada a enfrentarse a cosas concretas. Piensa que lo que le ha pedido es una broma, trata de distraerle, de hacerle pensar en otras cosas, pero cada vez está más arrinconada porque es una mujer que ama, que le gusta ayudar y es fiel y va a acompañar a su padre hasta el final.

-La cinta gira en torno a la eutanasia. Trabajar en una película así, ¿le ha hecho replantearse cosas sobre su propia muerte?

-Por supuesto y esa es la grandeza de la película porque no toma partido. Mi personaje no sabe qué hacer, nunca había pensado en ello, pero todos vamos a morir, así que es un tema social, que nos atañe a todos. A mí me hizo muy bien poder hablar de ello y conocer las leyes que hay al respecto porque es un tema que genera controversia y da miedo, sobre todo ahora que nos dicen que tenemos que tener la juventud eterna y la salud hasta el final.

-¿Cuál es su opinión? ¿Está a favor de la eutanasia?

-Yo diría que hay dos puntos de vista: el individual y el colectivo. Yo soy muy independiente, aunque tengo respeto por la decisión colectiva, pero en mi vida privada me gusta poder elegir e individualmente a mí no me choca que una persona tenga el deseo de morir. Pero colectivamente es más complicado. ¿Cómo lo organizamos? Eso no lo sé, por eso no soy ni juez ni política porque, como todo, es necesario que no se industrialice. Hay temas que son muy delicados.

-¿Cree que en esta materia la sociedad va por delante de la clase política?

-Es lógico, los políticos quieren gustar a todo el mundo y la muerte es un tema tabú. No sé si son los políticos quienes se deberían apropiar de este tema que es facilitar a la gente su acceso a su propia voluntad. Es complicado, yo estoy a favor de que cada uno pueda seguir su camino y su elección.

Vídeo. El tráiler de 'Todo ha ido bien'.

-'Todo ha ido bien' llega a tocar géneros como el 'thriller'. ¿Le chocó?

-Pues sí, y me pregunto si la gente tendrá ganas de ir a verla porque estamos mucho con que hay que divertir a la gente, y esto nos hace cómodos y sensibleros, y se nos pide que no hablemos de muertos ni de cosas que enfaden. Y en realidad en 'Todo ha ido bien' te lo pasas en grande. Yo me reí mucho, me abrió la mente porque no sé cómo voy a envejecer, ni en qué estado estaré. A mí esta película me ha hecho bien.

-Al mismo tiempo la película pone en valor la importancia de los cuidados a los mayores. ¿Por qué cree que la sociedad los arrincona?

-Es que ahora los hijos, los hermanos, los tíos... todos viven lejos y cuando los viejos se quedan solos la vida no es posible. No sabemos qué hacer con nuestros mayores. La tragedia más grande la pandemia es que todas esas personas mayores han muerto solos. Es terrible, no sé cómo la sociedad ha permitido eso: por miedo a morir, se les ha dejado morir, es una locura. Habría que celebrar la vejez porque la vida no es fácil. A los que llegan a 70 u 80 años les tendríamos que aplaudir.