Los Eternos llevan entre nosotros desde hace 7.000 años.

'Eternals': superhéroes de anuncio de Benetton

La oscarizada directora de 'Nomadland' Chloé Zhao inunda 'Eternals' de pretenciosidad y fuerza la diversidad de unos personajes sin carisma

OSKAR BELATEGUI

Nadie recuerda ya que, a mediados de los 90, la editorial Marvel, nacida en 1936, se declaró en bancarrota en mitad de la crisis del sector editorial del cómic. Ni siquiera podían contar con sus grandes estrellas –Spider-Man, Los Cuatro Fantásticos– porque los derechos pertenecían a otros estudios. Así que el mítico sello tuvo que conformarse con un 'secundario', 'Iron Man', para protagonizar una producción independiente que costó 140 millones de dólares y recaudó 585. Al final de sus títulos de crédito reservaba una sorpresa: la aparición de Nick Fury (Samuel L. Jackson). La advertencia de que, en el futuro, los superhéroes de la editorial compartirían juntos la pantalla en lo que vino a bautizarse pomposamente Universo Cinematográfico Marvel (MCU).

Vídeo. Tráiler de 'Eternals'.

Veintiséis películas después y bajo la égida todopoderosa de Disney, 'Eternals' llega este viernes a 982 pantallas españolas para presentar a diez nuevos superhéroes, surgidos del talento de Jack Kirby en los años 70. A los mandos figura Chloé Zhao, la segunda mujer y la primera asiática en ganar el Oscar a la mejor dirección con 'Nomadland'. Ojalá 'Eternals' llene unas salas necesitadas de espectadores, pero cinematográficamente nos encontramos ante uno de los títulos más flojos del MCU.

Varios son los problemas de una agotadora cinta que alcanza los 157 minutos y que en una decisión temeraria apuesta por profundizar en la psicología de más de un decena de personajes. Los Eternos son héroes inmortales del Planeta Olimpia que llegaron a la Tierra enviados por los Celestiales para protegernos de los Desviantes, una raza de criaturas monstruosas que asoman cíclicamente.

Fotografía oscura

Los flashbacks interrumpen la acción cada poco tiempo para llevarnos a épocas pretéritas, de la Prehistoria a Mesopotamia pasando por Babilonia y el México azteca. En el presente también saltaremos del bullicioso Londres a la América profunda y el colorista Bollywood en un viaje sin fin salpicado de crepúsculos, rasgo de estilo de la directora de 'Nomadland'.

Kingo (Kumail Nanjiani) lucha contra un Desviante.

Cual anuncio de Benetton, el 'dramatis personae' de 'Eternals' es un forzado canto a la diversidad de razas y géneros. Hay una china, un coreano, un irlandés, un indio, una chica adolescente que parece un chico, una persona sorda y hasta un afroamericano homosexual y padre, casado con un árabe (Phastos, interpretado por Brian Tyree Henry). También asoman por ahí una latina, Salma Hayek, y una desaprovechada Angelina Jolie. Por desgracia, ninguno de los Eternos resulta demasiado carismático. El beso entre dos hombres está puesto ahí exactamente para esto: para que hablemos de él.

Zhao inunda de pretenciosidad diálogos imposibles, del jaez de «tu mente se fractura bajo el peso de los recuerdos». Únicamente el personaje de Kingo (Kumail Nanjiani), que en su vida humana se ha convertido en estrella de Bollywood, aporta algo de humor y desmitificación. Los desdichados Eternos no pueden inteferir en los asuntos de los humanos, solo salvarnos de los Desviantes. Condenados a no envejecer como los vampiros, son conscientes de su propia naturaleza como los Replicantes de 'Blade Runner' y deberán enfrentarse a su creador para salvar a unos terrícolas a los que han cogido cariño.

'Eternals' posee apabullantes efectos digitales pero su fotografía es oscura y carece de momentos memorables. Sus dos escenas postcréditos adelantan nuevos títulos para hacer caja.