Nikolaj Coster-Waldau en 'Domino'.

'Domino': Brian de Palma está de broma

El autor de clásicos como 'Carrie' y 'Vestida para matar' filma con capital europeo un thriller con tantos clichés que, de ridículo, resulta hipnótico

Borja Crespo
BORJA CRESPO

Acercarse a la última propuesta del mítico Brian de Palma, reacio a jubilarse a pesar de su avanzada edad, tras haber firmado clásicos indiscutibles de la historia del cine como 'El precio del poder' o 'Vestida para matar', se antoja un ejercicio de comprensión de difícil asimilación. 'Domino', rodada con capital europeo, principalmente danés, pero también español y francobelga, es tan ridícula que se torna hipnótica, sin saber a ciencia cierta si el reconocido cineasta ha optado por ilustrar a propósito un guión patético con una acumulación de escenas delirantes que acaban entreteniendo por absurdas e irracionales.

Voluntaria o involuntariamente, el director de 'Los intocables de Eliot Ness' seguramente ha hecho lo que ha podido con un material del que reniega, el montaje final no es cosa suya, según la rumorología. El libreto de partida, escrito por Petter Skavlan, guionista de la nominada al Oscar 'Kon-tiki' (aburrida a rabiar), contiene un batiburrillo de clichés sonrojante, difícil de manejar sin caer en el sinsentido. No empieza mal la trama, con un entregado Nikolaj Coster-Waldau, popular gracias a 'Juego de Tronos', encarnando a un agente de la ley que comete un terrible error que deriva en la muerte de su compañero de gestas justicieras. El caso se retuerce, entran en acción la CIA y el ISIS, derivando el argumento en un complot internacional por encima de sus posibilidades.

El visionado de 'Domino' invita al espectador curtido en el cine de género a rememorar viejos tiempos, para bien o para mal, sobre todo gracias a la omnipresente, y por ello irritante, banda sonora de Pino Donaggio, otra mente longeva que no tira la toalla. El compositor italiano pergeñó las partituras de 'Carrie' y 'Doble cuerpo' para el propio De Palma, se expresó a fondo con Dario Argento y dejó su impronta en títulos de culto como 'Amenaza en la sombra'.

Guy Pearce en 'Domino'.

Sin embargo, su música no cala como antaño en una excéntrica apuesta que cuenta con la fotografía del español José Luis Alcaine, otro crack que no cuelga los guantes. No es de extrañar que cierto look vintage se apodere de una película que hay que degustar con cariño, lo que no alivia del todo que una inevitable estupefacción abrume al espectador no iniciado. Carice van Houten, la bruja de 'Juego de Tronos', y Guy Pearce -ojo a su 'Cuento de navidad' en HBO- coprotagonizan un manera de entender el cine en desuso que no encuentra en sus antiguos creadores una opción clara para defenderlo. El clímax en una plaza de toros, con un dron asesino de por medio, es un despropósito que solo puede ser obra de un bromista con conocimiento de causa y efecto.