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'Delicioso': «Cine exquisito»

Un filme de interés que se apoya en la historia real de la creación del primer restaurante del mundo en Francia

BORJA CRESPO

Con la cartelera replanteada, y recortada, debido a la nueva oleada de contagios y las medidas de control que conlleva la expansión del coronavirus, cabe destacar especialmente una propuesta cinematográfica que quizás no hubiera tenido la atención que se merece en otras circunstancias. 'Delicioso' se presentó en la sección Culinary Zinema del Festival de San Sebastián, centrada en producciones que tienen relación con la gastronomía. Comedia inspirada en la historia real del primer restaurante creado en Francia, a las puertas de la Revolución Francesa, en 1789, viene firmada por el cineasta galo Éric Besnard, que, además de dirigir estimables títulos como '600 kilos de oro puro' o 'La sonrisa del payaso', es el responsable de una película entrañable de rimbombante título que funcionó muy bien en taquilla, 'Pastel de pera con lavanda', obra recomendable que el propio autor definía en su momento como «una película sensorial; partí de esta idea, de olvidar un poco la narración, provocar un sentimiento». Entonces la acción se situaba en el corazón de la Provenza, donde una mujer viuda luchaba por sacar adelante un negocio familiar -una plantación de perales- mientras cuidaba de sus hijos. Ahora es un cocinero despedido de su trabajo en una villa aristocrática quien decide abrir un local personal donde expresarse con su arte culinario. Recuperar la pasión por sus recetas vertebra el grueso de un filme amable que no oculta, más bien multiplica, su intención de celebrar el placer de una buena mesa y las viandas adecuadas. César Grégory Gadebois ('El oficial y el espía') Isabelle Carré ('La historia de Marie Heurtin'), Benjamin Lavernhe ('C'est la vie!') y Guillaume de Tonquédec ('Barbacoa de amigos'), conforman el reparto principal, entre otros rostros del cine francés.

'Delicioso', elogio de la vida entre fogones y el buen apetito, fusiona en su menú el humor y el romanticismo, al servicio de un relato jugoso que se apoya en un plantel inspirado. «Mientras leía sobre el siglo XVIII, encontré la invención del concepto de restaurante», comenta Besnard sobre la génesis del proyecto. «Nunca me había planteado la cuestión del origen de este lugar que casi podemos decir que forma parte del patrimonio francés. Así que investigué un poco y rápidamente me di cuenta de que había dado con algo. Todo estaba allí: la gastronomía, con esa especificidad francesa que consiste en tomarse el tiempo para sentarse a comer y compartir un momento de convivencia, pero también el Siglo de las Luces y la Revolución». La película establece un vínculo entre la alimentación y la política. «Siempre ha sido un tema clave en la historia», resalta el director. «Además, si observamos la situación de nuestro país en la actualidad, podemos ver que no estamos tan lejos de lo que sucedía entonces. Desde hace cuarenta años, las diferencias entre los que saben, los que están conectados, los que tienen gusto y buen gusto, y los que no tienen nada, se han ido ampliando. La historia se repite».

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