Mike D y Ad-Rock, durante un fragmento del documental 'La historia de los Beastie Boys'.

Beastie Boys, de la broma a sentar las bases del hip hop blanco

En 2021 cumplen cuarenta años del nacimiento de la banda neoyorquina que echó el cierre con la muerte de Adam Yauch en 2012, víctima del cáncer. Spike Jonze firma un documental atípico en el que Ad-Rock y Mike D, los dos supervivientes de la formación, relatan la carrera profesional

Iker Cortés
IKER CORTÉS Madrid

En 2012, los Beastie Boys daban por finalizada su carrera musical. No era una decisión meditada, sino más bien una cuestión de fuerza mayor. Adam Yauch, MCA sobre el escenario, fallecía a los 47 años de edad debido a un cáncer en la parótida que le había sido diagnosticado tan solo tres años antes. «Dejamos de ser un grupo porque el grupo fue idea suya», dicen Adam Horowitz (Ad-Rock) y Michael Diamond (Mike D) sobre el escenario del Kings Theatre de Brooklyn.

Es atípica la puesta en escena de 'La historia de los Beastie Boys', el documental que firma Spike Jonze, autor de películas como 'Her', sobre el periplo de la banda, disponible desde hace unas semanas en Apple TV+. Lo es porque en lugar de tirar de imágenes de archivo -también las hay- y de entrevistar a los dos supervivientes de la formación y al entorno de la misma se plantea más como una suerte de monólogo en vivo. Ante un público entusiasta, Ad-Rock y Mike D van desgranando la historia de un trío que empezó como una banda de punk rock, transmutó en conjunto de rap de mofa y befa y acabó sentando las bases del hip hop blanco en los noventa, con permiso de Eminem. Al mismo tiempo, es un sincero y emotivo homenaje a Yauch. «Era impredecible, una caja de sorpresas y, después de 35 años de amistad, un acertijo», dicen de él sus compañeros. Tanto que es inevitable que el espectador se emocione en alguno de los fragmentos.

En primer término, Ad-Rock, detrás, Spike Jonze y Mike D.

Dividida en nueve capítulos, no hay ruptura cronológica alguna en esta narración. Ad-Rock y Mike D se dedican a contar, teleprompter mediante -hay varias coñas al respecto- y con el apoyo de un montón de vídeos e imágenes proyectadas sobre la pantalla del escenario, cómo se conocieron los tres amigos, amantes de bandas como los Clash o los Misfits, a finales de los setenta y principios de los ochenta. MCA puso el nombre a una banda en la que Beastie era un acrónimo sin sentido alguno (Chicos Entrando en Estados Anárquicos Hacia la Excelencia Interior), y más teniendo en cuenta que el, por entonces, cuarteto contaba con una chica, Kate Schellenback, a la batería. Ad-Rock no entraría a formar parte de la misma hasta 1983, año en que John Berry salió de la banda. El cuarteto practicaba una suerte de rock hardcore garajero y logró publicar 'Cooky Puss', un tema que a base de boca-oreja comenzó a sonar en la escena club, y dio pie a intervenciones hilarantes en algún programa de televisión, como cuando Jordi Évole hacía del 'Follonero'.

La locura por el rap y el hip hop llegó tan solo un año después. Formaciones como Run-D.M.C. estaban calando fuerte en el trío de chicos, no tanto en Kate. «Queríamos copiarles la ropa, estudiarlos al máximo», reflexionan. Y pronto comenzaron a escribir sus propias rimas y a dividir sus conciertos en dos partes, una de punk-rock, la otra de hip hop donde, papelitos en mano, iban desgranando sus versos con una falta alarmante de 'flow'. Pero Russell Simmons y Rick Rubin, responsables del sello Def Jam, se fijaron en ellos. «Eramos mediocres pero creían en nosotros», cuentan. Serían los primeros b-boys blancos con una diferencia: sabían tocar instrumentos. Había también cierta idea de montar una versión rap caricaturesca de un grupo heavy en los ochenta, enfundados en sus chandals y sus deportivas adidas. Y aquello no molestaba a ninguno de los tres. Al contrario, estaban encantados.

Claro que aquel interés por el rap se cobró una víctima: la salida de Kate de la banda. «Nos avergonzamos de cómo la echamos. Pensábamos que no iba con nuestro nuevo rollo de tipos duros del rap», se lamenta Ad-Rock. Y entonces ocurrió algo muy importante para la banda: con un par de canciones entre manos salieron de gira para telonear a Madonna. No tenían temas memorables, así que se trataba de ser rudos y zafios en directo para ser recordados. «Debíamos ser como los villanos de la lucha libre», explican.

Vídeo. Videoclip de 'Fight For Your Right (To Party)'.

Entre anécdota y anécdota, el documental va relatando los pormenores de cada disco. «Probar gilipolleces e ideas simples y estupidas» se convirtió en el proceso creativo de 'Licensed to Ill' (1986), dicen. Y en este punto MCA demostraba ser el más genio de los tres. Fruto de su experimentación son los bucles y samples de fragmentos de batería de Led Zeppelin en canciones como 'Rhymin & Stealin', el tema que abre el disco. Pero si hay una pieza que puso al trío en órbita fue, precisamente, una canción que el propio MCA tenía con su otra banda, Brooklyn. Con 'Fight For Your Right (To Party)', los Beastie Boys parodiaban el espíritu fiestero de los universitarios estadounidenses. Fue una bomba que la MTV no dejó pasar de largo. Y comenzaron las giras y las fiestas interminables. Al cabo de dos años la banda se detuvo y Def Jam dejó de pagar los royalties que les correspondían por las ventas del disco. Ya no se sentían cómodos con las canciones -había composiciones muy machistas entre ellas-, se habían convertido en lo que parodiaban. Mientras Mike D experimentaba con las drogas, Ad-Rock hacía sus pinitos en el cine y MCA se dedicaba a tocar en sus otras bandas.

Caída en desgracia

Tras la mala experiencia con Def Jam, los Beastie Boys decidieron empezar de nuevo. A partir de ahora, el trío tomaría todas las decisiones. Firmaron con Capitol Records y se marcharon a vivir a una lujosa mansión en las colinas de Hollywood. Los ordenadores entran por primera vez en el estudio y el trío enloquece sampleando sonidos y música. Comienzan a llenar de capas, letras y chistes las canciones, que acaban convirtiéndose en collages de consumo ciertamente difícil, para dar vida a un álbum, 'Paul's Botique' (1989), que fue un fracaso en ventas y que a la postre ha acabado siendo un título de culto.

Afortunadamente, el contrato con Capitol Records incluía varios discos, así que aprovechan la oportunidad. Hundidos económicamente, abandonan las grabaciones en estudios lujosos y se montan el suyo propio. Toman entonces una decisión que cambiará para siempre la forma de entender a la banda: con Mike D a la batería, MCA al bajo y Ad-Rock a la guitarra, tocarán ellos mismos la música. «Estuvimos un año aprendiendo a tocar», cuentan. Inseguros, no acababan de terminar ninguna de las canciones, pero el fallecimiento de un amigo de la juventud por sobredosis cambia las cosas. Si los Clash podían hacer ska, punk y reggae en un disco, ¿por qué no ellos? Fruto de ese afán por llenar el disco de todas sus influencias es 'Check Your Head'. Publicado en 1992, el LP empieza a funcionar.

Del chiste al estrellato

Espoleados por John Silva, su nuevo manager, comienzan a trabajar con ahínco. Y ahí se ven los Beastie Boys, que habían tocado en recintos como el Madison Square Garden, afrontando una nueva gira por clubs con 200 o 300 personas de aforo. «Empezamos a ganar confianza como músicos», dicen. Y comienza la grabación de 'Ill Communication' (1994), que volvieron a aupar al conjunto a lo más alto con temas como 'Sabotage', un chiste a su técnico de sonido que, bromeaban, les boicoteaba siempre. El videoclip de la canción, dirigido por Spike Jonze, pone de nuevo a la banda en la cima con un álbum variado y exquisito. Después vendría el regreso a Nueva York y discos como 'Hello Nasty' (1998) -«Es nuestro favorito por ser tan experimental», comentan-, 'To the 5 Boroughs' (2004), el instrumental 'The Mix-Up' (2007) y 'Hot Sauce Committee Part Two' (2011), un LP cuya publicación se retrasó dos años debido a la enfermedad de Yauch. Por el camino quedan ocho álbumes de estudio, los miles de conciertos que el trío ofreció y una última actuación en el Festival Bonaroo en 2009. Jamás pensaron, claro, que era la última.

Vídeo. Videoclip de 'Sabotage'.

'La historia de los Beastie Boys' es la historia de tres amigos que nunca dejaron de serlo, la aventura de tres colegas que encontraron su voz, la perdieron y recuperaron sus raíces. «No diríamos que maduramos, más bien, espabilamos, nos dimos cuenta que nuestras letras afectaban a la gente positiva o negativamente y empezamos a ser más responsables, a pensar menos en nosotros y más en el mundo», dice Mike D. «Prefiero ser un hipócrita que la misma persona para siempre», llegó a responder Ad-Rock a un periodista que no creía una de sus últimas composiciones, 'Song For The Man', toda una crítica a las actitudes machistas de muchos hombres cuando una mujer pasa a su lado. Y sobre todo es un homenaje a Yauch, un genio inquieto y apasionado que acabó impulsando el festival benéfico Free Tibet y nunca dej´o de exprimir el lado divertido de la vida.

'La historia de los Beastie Boys' está disponible en Apple TV+.

Vídeo. El tráiler del documental.