Microconcierto en hospital. / Músicos por la salud

Cuando la música también cura

Los microconciertos en centros sanitarios reducen en un 27% la ansiedad de los pacientes y aumentan su bienestar

José A. González
JOSÉ A. GONZÁLEZ Madrid

«Estuve durante 15 o 20 horas en la UCI ahogándome por un trombo en el pulmón, mientras los médicos no sabían cómo operarme sin matarme. Al despertarme, estaba literalmente muerto y escuché 'Soldadito marinero' de Fito & Fitipaldis y es de las veces que más he disfrutado la música». Esta es la historia de Asier Llamas, un joven valenciano de 30 años que con 26 «estuve a punto de morir», señala.

Una trombosis derivada de su tratamiento oncológico llegó hasta su pulmón. «Si me ponían heparina me mataban, si entraban por la pierna me mataban, si entraban por otro lado me mataban», recuerda. Una situación complicada que se prolongó casi un día y al final «me operaron despierto. Fue muy raro, pero puedo decir que tuve suerte».

Éxito que le devolvió a la unidad de cuidados intensivos (UCI), «llevaba muchísimas horas en coma, con mucha quimio» y, de repente, unos acordes y una voz femenina a lo lejos llegaron a los oídos de Asier. «Él camina despacito que las prisas no son buenas. En su brazo dobladita con cuidado la chaqueta…».

Los acordes y la letra son de Fito Cabrales y, en este caso, la voz era de Gabriela, una de las 3.000 artistas de Músicos por la Salud. «El 80% son mujeres», señala Guillermo Giner, presidente de este movimiento. «Me pareció preciosa la canción, pero estaba tan mal que ni podía ni darle las gracias, creo que levanté el pulgar», detalla el joven valenciano. «Me sacó de mi mundo», añade.

Músicos por la Salud lleva 24.800 microconciertos organizados desde 2017 en los hospitales españoles

Esa es la clave del proyecto: «¡Qué buenos malos momentos nos hacéis pasar!», reza uno de los agradecimientos. Necesidad que descubrió Guillermo Giner en 2015 tras pasar varios años con su madre en el Hospital La Fe de Valencia. «Le ponía una tablet y unos auriculares con su música favorita, sus galas o sus óperas y se ponía a cantar», recuerda Giner. «Parecía que no estaba en La Fe y no estaba enferma, la evadía completamente», relata el presidente de Músicos por la Salud.

Ese fue el germen de la iniciativa que ya acumula 24.800 microconciertos y ha acompañado a medio millón de pacientes y residentes en residencias. El fallecimiento de la madre de Guillermo y una comida con una oenegé holandesa que usaba la música en residencias para mejorar el bienestar de los mayores fueron el punto de partida.

«Me reuní con la Consejería de Sanidad de la Comunidad Valenciana», recuerda y los primeros acordes de los Músicos por la Salud sonaron en el Hospital Lluís Alcanyís de Játiva. «La prueba piloto fue un éxito y un año después estábamos en 17 de los 31 hospitales públicos de la Comunidad Valenciana», destaca.

Método único en España

Asier se cruzó con los acordes de Músicos por la Salud en la UCI, «es uno de los primeros servicios», destaca Giner, «pero también estamos en hospital de día, oncología, hemodiálisis y salud mental», añade. «También estamos en rehabilitación y en infantil, pero menos», asegura.

Así se reparten las áreas donde los 3.000 profesionales de la música tocan las canciones que los pacientes o familiares les piden. «Depende mucho de si es mañana o tarde y, sobre todo, la especialidad donde se imparte el microconcierto», explica Giner.

Desde Nino Bravo a Shakira, estos son los cantantes más demandados

Entre lo más escuchado se acumulan éxitos de Nino Bravo o ‘Clavelitos’, «pero si miras las peticiones de los más pequeños son Shakira o ‘La Bicicleta», responde el presidente de Músicos por la Salud. Sin embargo, «el detalle más importante es la cercanía y dotar de calor el servicio», recalca Giner.

En las primeras actuaciones, recuerda Guillermo, el cantante cogía una silla en medio de la sala y tocaba la canción, «la mitad seguía durmiendo y era un hilo musical más». Ahora, «hay más interacción, nos presentamos y preguntamos si quieren que hagamos el servicio. Esto es fundamental», revela. «Ellos dan el visto bueno para empezar y lo pueden finalizar en cualquier momento», añade.

Un pase que realizan en los hospitales 44 veces al año en los centros de Madrid, Valencia, Cataluña, Andalucía y Castilla y León. «Solo no hay en los meses de agosto», señala Giner. «El servicio sólo es exitoso si es de 10 y eso supone que todos los pacientes han participado, se han divertido y se han evadido», destaca Ginés. «La música me ayudó a crear un recuerdo bonito dentro del hospital, algo fundamental para humanizar mi estancia», responde Asier Llamas.

Una investigación con pacientes españoles de la Fundación Musicoterapia y Salud revela que los microconciertos en centros sanitarios influyen positivamente sobre la salud psíquica y física, ya que reducen en un 27% la ansiedad y aumentan en un 88% su bienestar. «Uno no va al hospital porque quiere y hay que evitar esa sensación», señala Llamas.

Los microconciertos en centros sanitarios influyen positivamente sobre la salud psíquica y física, ya que reducen en un 27% la ansiedad y aumentan en un 88% su bienestar

Fundación Musicoterapia y Salud

Con estos beneficios sobre la salud física y mental de las personas hospitalizadas, Músicos por la Salud trabaja en que la iniciativa llegue a todos los hospitales del país, «porque la única forma de garantizar que todos, sin distinciones, se beneficien es que exista un marco legislativo con asignación presupuestaria real», responde Giner. Una petición construida sobre una de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud que insta a las autoridades a implementar políticas sociosanitarias dotadas de presupuestos que incluyan la música en directo. «De momento, llevamos recogidas 20.000 firmas», comenta el presidente del Músicos por la Salud.

«Funciona», explica Llamas, que el último día de su ciclo de quimioterapia en 2018 volvió a cruzarse con Gabriela y con este movimiento. «No tienes por qué generar sólo malos recuerdos en un hospital, también pueden ser buenos», detalla.