Canarias7
Canarias7 / Las Palmas de Gran Canaria

Un criminólogo logra reabrir el caso al sospechar de envenenamiento

Mató a su amiga y ahora la acusan del crimen de su marido en Gran Canaria

Ángeles Molina Fernández recibió hace tres semanas una citación del juzgado número 3 de San Bartolomé de Tirajana para declarar nuevamente como investigada por la muerte de su marido, hace 21 años, según relata La Vanguardia. Una causa que fue archivada como un suicidio a pesar de las dudas de la familia, que lo tenían por un hombre atlético y dedicado por completo a su hija.

Juan Antonio Álvarez, un empresario argentino de 41 años, residía en 1996 en un chalet de Maspalomas cuando su esposa e hija lo encontraron desplomado en la ducha, justo a la vuelta de uno de sus viajes a Barcelona. La autopsia reveló que había muerto con ion fosfato, una sustancia tóxica habitual en productos de limpieza y fertilizantes. La muerte se cerró finalmente como suicidio y la viuda se embolsó algo más de 40 millones de pesetas por la herencia y la venta de propiedades y acciones.

No es la primera vez que ‘Angie’ se enfrenta a una causa de esta magnitud. En 2008 cometió en Barcelona lo que fue bautizado como «el crimen perfecto» y por el que fue condenada a 18 años de prisión que cumple en Brians: robó el dni de su amiga Ana Páez para conseguir préstamos y seguros de vida suplantando su identidad; la mató y simuló un crimen sexual en un loft alquilado por horas en el barrio de Gràcia, donde esparció el semen de dos gigolós sobre el cadáver de la víctima.

Cuando Angie fue detenida, la familia del argentino quiso reabrir el caso y contrataron al criminólogo Félix Ríos, explica el diario nacional, quien presentó un informe en el que se apuntaba que «Angie sabía que su marido tomaba cápsulas de vitaminas para hacer deporte y, por tanto pudo rellenar al menos una con tóxico».

Dudas razonables

En los últimos meses, la Policía Nacional ha tomado declaración a nuevos testigos, como a una amiga de la pareja que declaró que Juan había descubierto con un detective que en sus viajes a Barcelona la mujer «tenía varios encuentros amorosos y ejercía la prostitución».

Entre las pruebas y dudas que han permitido reabrir el caso también está el detalle de que dos meses antes de la muerte del marido, Angie ya había escolarizado a su hija en un colegio de Barcelona, donde se mudaron nada más enterrarlo. Además, la viuda intentó hacer creer que el empresario pudo sufrir un robo con la intención de cobrar el seguro de vida, que excluía el pago en caso de suicidio. Lo curioso es que la cartera, uno de los objetos denunciados, apareció en el piso de Angie cuando fue detenida por los Mossos tras el crimen de Páez.

Por su parte, la abogada María del Carmen Gómez, que defendió a Angie en el juicio por el crimen de la amiga, recibió la llamada de su clienta ante la nueva citación, que le pedía declarar por videoconferencia. Según las declaraciones recogidas por La Vanguardia, la letrada explicó que anuló las declaraciones previstas porque le coincidían con un juicio. «Espero tener pronto la documentación de la causa para ver exactamente qué hay. Aunque en su momento ya se habló mucho de este tema y todo quedó en mero humo», explicó la abogada.