Canarias7
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Doce años sin Sara Morales

Carlos S. Beltrán Las Palmas de Gran Canaria

Alas cuatro y cuarto de la tarde de hoy se cumplen doce años desde que la joven vecina de Escaleritas, en la capital grancanaria, saliese de su casa familiar rumbo al Centro Comercial La Ballena. Nunca llegó a su destino. El caso sigue abierto.

El 30 de julio de 2006 la adolescente Sara Morales, con 14 años en aquel momento, salió de su casa familiar en la calle Ingeniero Ramírez Doreste, del barrio de Escaleritas, en Las Palmas de Gran Canaria, rumbo al Centro Comercial La Ballena donde había quedado con un amigo. Apenas un kilómetro y medio separaba su casa del lugar donde la esperaban, unos 20 minutos de un paseo, que la joven nunca llegó a culminar. Salió de casa con una camiseta amarilla de tirantes y una falda vaquera corta, unas bambas plateadas y sus inseparables gafas. Su amigo la llamaba al móvil, pero ella no contestaba. El siguió insistiendo en llamarla hasta que saltó el buzón de voz. A las cinco y media, llamaba a casa de Sara para contarles lo que pasaba. En ese momento daba comienzo una auténtica pesadilla para la familia de la joven. Ya nada volvió a ser igual en la humilde casa familiar de la calle Ingeniero Ramírez Doreste.

Nunca había desaparecido ni se había escapado de casa antes y, si se retrasaba, llamaba para avisar y para no alarmar a sus padres. Solo llevaba las llaves de su casa, el móvil y algo de dinero. Ni siquiera llevaba su documentación encima. Indicios que solo acrecentaron la preocupación entre sus familiares, amigos y conocidos.

Esa misma noche y tras interponer la correspondiente denuncia ante el Cuerpo Nacional de Policía daba comienzo una de las investigaciones policiales más mediáticas y complejas desarrolladas en Gran Canaria.

Horas después la noticia de la desaparición de Sara Morales se convirtió en tema de portada en todos los medios insulares, regionales y nacionales arrancando una ola de solidaridad con su familia y que llevó a vigilias en su nombre, difusión y masiva pega de carteles con su rostro y a una movilización social sin precedentes en la historia de las islas. Aún hoy en día son muchos los que se preguntan qué pasó con la joven Sara Morales.

Los carteles con su imagen ya no están a la vista en comercios, calles de la isla o en coches como lo estuvieron durante años. La exposición mediática de su familia y amigos ha ido a menos, pero el recuerdo de lo sucedido y las preguntas sobre qué pasó aquel domingo 30 de julio de 2006 siguen en el aire, atormentando a quiénes vivieron en primera persona la desaparición de la joven y los intensos años vividos desde aquella tarde. Atrás han quedado las batidas, inspecciones de pozos y solares, manifestaciones y entrevistas que mantenían en primera plano un caso que sigue conmocionando a la sociedad canaria.

La familia de la joven, con su madre Nieves Hernández a la cabeza, han ido con el paso de los años dosificando sus apariciones públicas. Un silencio que cobra especial dureza en un día como hoy, una fecha que sigue pesando en sus corazones.

Doce años después las pesquisas siguen abiertas, esperando el indicio, la prueba o el testimonio que pueda arrojar luz sobre la desaparición de la joven que hoy tendría 26 años. De hecho, el pasado 20 de julio a diez días del aniversario de la desaparición de la joven el jefe superior de la Policía en Canarias, José María Moreno, subrayó que «las investigaciones nunca se cierran, es verdad que a veces aparecen una serie de datos o vestigios que se pueden investigar. Pero ahora mismo darles unos resultados es imposible, pero desde luego la investigación sigue abierta. La investigación en el momento en que aparece algún indicio o vestigio se almacena y se investiga pero desgraciadamente no tenemos más».

La incógnita sigue, doce años después, sin resolverse mientras la vida pasa sin que se sepa qué pasó con la joven Sara Morales.