Canarias7
Luisa del Rosario

Sanidad

El verano ‘light’ deja este año solo 25 atendidos por calor en las islas

Desde el pasado 1 de junio 25 personas han tenido que ser tratadas como consecuencia de las altas temperaturas en Canarias. 18 de ellas pudieron recuperarse al momento, pero otras siete fueron trasladadas a un centro sanitario para su atención.

Son datos del Servicio Canario de Salud (SCS), unas cifras bastante menores a las del pasado año por la ausencia de olas de calor en el archipiélago este verano.

«A las mismas fechas del año pasado ya habíamos tenido que emitir cuatro alertas sanitarias, pero este año solo han sido dos y, comparadas con las del año pasado, son light porque han sido alertas de un día o dos cuando en 2017 algunas duraron hasta cinco días y con temperaturas altísimas tanto de día como de noche. En ese sentido estamos viviendo un verano mejor que el anterior», explicó Eduardo García, coordinador del Plan de prevención de efectos de altas temperaturas en la salud del SCS.

En opinión del experto, estamos teniendo «un verano bastante tranquilo» a diferencia de lo que ha ocurrido en la península, donde ha muerto más de una docena de personas, especialmente en Cataluña. Con todo, García recordó los casos de senderistas en Gran Canaria o el de otro senderista en La Gomera el año pasado. «Los senderistas quizás son las personas que más pueden sufrir un golpe de calor y no recuperarse porque están en zonas inaccesibles y el golpe de calor si no es atendido inmediatamente puede provocar esas desgracias», añadió.

García también se congratuló por el hecho de que la población hoy está más y mejor informada. «Creo que del frío nos defendemos bien, pero del calor la gente va tomando conciencia de que puede ser un riesgo para la salud. La gente ahora se hidrata más, ves a más gente por la calle con botellas, o haciendo deporte e hidratándose. Afortunadamente ya no estoy viendo tanto como antaño a los famosos corredores con anorak de plástico para sudar más. Estamos concienciando de que locuras las mínimas».

Esa conciencia, insiste García, debe llegar especialmente a los senderistas. «Hay que planificar y, a lo mejor hay que suspender la ruta porque va a hacer 40 grados», abundó el coordinador del Plan de prevención de efectos de altas temperaturas en la salud.