Canarias7
Vicente Martín Anglés, colaborador / Las Palmas de Gran Canaria

Tribuna Libre

18 horas de emoción

Cuando Marcos Yanes subía las escaleras de la Fundación Alejandro da Silva contra la Leucemia no podía imaginar, en toda su dimensión, la importancia del proyecto que iba a presentar. Cuando Rosa María Rodríguez, presidenta de la Fundación, escuchaba a Marcos su proposición y aceptaba inmediatamente su total apoyo, no era consciente de toda la trascendencia del tema que le habían propuesto y había decidido apoyar.

Así comenzó la aventura. El profundo dolor causado por una muerte prematura, después de un calvario en la lucha contra la leucemia, fue el motivo para que Marcos decidiera ofrecer a su padre la muestra de su cariño, haciendo lo que mejor sabía hacer. Estaba obligado a hacer algo importante especial y fuera de lo común. «Los días grises» que sufrió su padre le llevaron a buscar un país con esa imagen. Después de mucho buscar decidió que Islandia era lo que estaba buscando.. Su orografía, su climatología y la extraña belleza de sus paisajes eran los componentes que determinaron la elección. 120 kilómetros de dificultades era la ruta ideal para la aventura. Su novia Warquídea se hizo inmediatamente cómplice de su locura y no dudó en ponerse a su lado para ayudarle, en todo momento, para realizar la gesta. El primer reto fue conseguir el apoyo y colaboración del Cabildo de Gran Canaria y varias empresas canarias quienes, junto a la Fundación Alejandro da Silva, eran imprescindibles para dar viabilidad a un reto tan complicado. Una vez superada la financiación del presupuesto, había que buscar la forma de dejar un testimonio de la hazaña. No pudo encontrar a nadie mejor. Pedro Cubiles, joven canario experto en cinematografía fue el elegido. Cuando conoció a Marcos, no dudó en poner toda su experiencia e ilusión para crear un reportaje único donde quedara de manifiesto su arte y profesionalidad. Solo faltaba la colaboración de un buen fotógrafo. Marcos Cabrera era la persona más adecuada y no rechazó su participación.

«Durante las dieciocho horas que duró la carrera, las sensaciones del protagonista y su equipo fueron múltiples»

Llega el mes de julio de 2016. Después de muchas gestiones en Islandia para conseguir todos los trámites y la infraestructura necesaria para realizar el hito, todos los protagonistas llegan al aeropuerto de Gran Canaria. Aquí se inicia el viaje. Landmannalaugar fue el lugar elegido para la salida. Durante las dieciocho horas que duró la carrera, las sensaciones del protagonista y su equipo fueron múltiples. Esas emociones las siente también profundamente el espectador del reportaje. La belleza abrupta de la Isla, los paisajes sorprendentes, el clima tan peculiar y frío pese a estar en verano, son imágenes que invaden al espectador con una sensación muy especial de algo épico. La meta con la belleza de la cascada Seljalandsfoss relaja, pero al aparecer la palabra fin, después de 80 minutos un torbellino de emociones te invaden recordando lo vivido durante esos minutos. Comienza lo mágico. Los ojos se inundan de emoción y comenzamos a reflexionar sobre la lección aprendida. Amor fraterno, solidaridad, sacrificio, coraje, satisfacción y serenidad ante el objetivo cumplido, son los valores humanos más destacados con los que Marcos llenó el equipaje en su viaje de regreso a Canarias. Los cines del Centro Comercial El Muelle fueron el colofón para poder mostrar, a través de su gran pantalla e impactante sonido, No solo 18 horas, un espectáculo que nunca olvidaremos los que tuvimos el privilegio de acudir a alguna de las dos sesiones gratuitas que Cinesa ofreció al público de Las Palmas de Gran Canaria.