Canarias7
Luisa del Rosario

Represaliado

Muere el activista Octavio García

Dentro de un mes hubiera cumplido los 87, pero no ha llegado a celebrarlos. Este lunes falleció en la capital grancanaria Octavio García, uno de los primeros homosexuales que entró preso en la Colonia Agrícola Penitenciaría de Tefía, en Fuerteventura y uno de los pocos que quiso contar su historia y desvelar la represión franquista por su orientación sexual.

Sin un juicio previo, a los 23 años de edad, Octavio García fue preso y condenado con la vigente Ley de Vagos y Maleantes a cumplir entre uno y tres años de cárcel. Lo enviaron a la prisión de Tefía, un lugar que él mismo denominó un «campo de concentración». De hecho, García recodaba en una grabación para la recuperación de la memoria histórica que las humillaciones comenzaron desde que desembarcó en la isla. «Esposado de pie en el muelle, que no había ni muelle, y los majoreros mirándote, allí nos tuvieron cinco o seis horas al sol esperando un camión» que los llevara a Tefía. Durante ese tiempo se acercó «un funcionario» apodado La viga por lo alto que era y les gritaba «ahí los maricones», narraba García.

Ser prisionero en Tefía era cumplir la condena con trabajos forzados, acarreando agua y picando piedra, además de intentar esquivar las palizas de los guardias.

García cumplió 16 meses de condena. «Eso no se te quita de la mente», afirmaba. Aún así, quería contarlo para que «la juventud sepa lo que fue la homosexualidad, cómo la reprimían o cómo pretendían reprimirla».

Ayer Víctor Ramírez, expresidente de Gamá y profesor de Historia, recordaba la grabación del testimonio de García. «Era una persona bastante amable, dispuesta a dar su testimonio porque era consciente del valor que tenía aportar su experiencia personal en Tefía, por eso se prestó tanto a mí como a otros investigadores y cineastas para documentales y nos abrió su casa», afirmó.

Hoy la penitenciaría de Tefía es un albergue juvenil, pero dos placas recuerdan su pasado oscuro y en ellas se reconoce la dignidad de los represaliados como «reparación de la sociedad democrática a una injusticia».