Canarias7
Luisa del Rosario

Los deberes mal planificados fomentan la desigualdad

El alumnado que hace deberes mejora mucho en lo cognitivo y en lo socioafectivo. En lo primero porque mejora en Lengua y Matemáticas, que es lo que más se trabaja, y en lo socioafectivo porque aumenta la satisfacción cuando se ve que se está haciendo bien», afirma la doctora de la ULPGC en Psicopedagogía, Rosa Marchena. Sin embargo, añade la experta, «eso es así en el caso de que los deberes cumplan unas condiciones. No estamos en contra de los deberes, estamos en contra de hacerlos mal, planificarlos mal y exigirlos mal».

Marchena recordó que diversas investigaciones sobre cómo trabaja el profesorado en el aula se observa que cuando se explica un tema, «con mucha frecuencia» se utiliza el recurso de leer en alto en clase entre todos y luego el docente «explica dos o tres palabras e inmediatamente dice ‘pues vamos a hacer las actividades del libro’, que son, por ejemplo, siete. Enseguida se oye: ‘Seño, eso es mucho’ y se responde ‘lo no te dé tiempo lo haces en tu casa’. ¿Cuál es el problema?, se pregunta Marchena, que con esta forma de trabajar se explica «muy poquito», esto es, a veces el profesorado «no hace lo que se llaman actividades de desarrollo». En casos como este, continúa la experta de la ULPGC, «solo han aprendido los mejores de la clase, que suele ser un 5%». El problema llega con el resto del alumnado, y aquí son importantes «las desigualdades familiares y sociales». Así, añade, «si un alumno no lo entendió, pero sus padres tienen dinero, pagan a un profesor particular. O si los padres tienen un buen nivel cultural se lo explican ellos mismos. Pero ¿y si no tienen ni una cosa y ni otra? Ya tenemos la desigualdad», sentenció. Además, insiste la experta, «los padres no están para explicar una raíz cuadrada o una suma llevándose. Los padres están para enseñar valores, respeto, responsabilidad, esfuerzo... Cuestiones comportamentales» y propiciar un entorno adecuado, pero no para transmitir «contenidos académicos».