Canarias7
Rosa Rodríguez

Siete Islas

Canarias tiene estrangulado el litoral

El 11,9% de los 1.583 kilómetros de costa que tiene Canarias está degradado debido a la presión que ejercen las construcciones en el litoral y a los incendios forestales. Y, aunque el dato pudiera no parecer muy elevado, la superficie degradada se ha multiplicado por cuatro en los últimos 30 años, desde que Ley de Costas entró en vigor en 1988, según recoge el informe A toda costa 2018, elaborado por la organización ecologista Greenpeace y el Observatorio de la Sostenibilidad, que se presentó ayer y donde ambas entidades evalúan por primera vez el estado de las costas españolas teniendo en cuenta los primeros 10 kilómetros de la franja litoral.

Greenpeace llama la atención sobre la complejidad que generan todas las situaciones ambientales y socioeconómias en Canarias debido a su larguísima costa y al hecho de que prácticamente todo el territorio insular está dentro de la franja de 10 kilómetros a contar desde la línea de costa. Por eso, además de a la playas, el informe invita a mirar hacia el elevado grado de erosión que padecen las islas, agravado en las últimas décadas por los incendios sufridos, y que Greenpeace considera que «podría ser el mayor problema ecológico del archipiélago». El 28% de la superficie de las islas, sin incluir los campos de lava, no tiene una cobertura vegetal adecuada para evitar la erosión.

En el séptimo lugar

Canarias ocupa el séptimo lugar en el ranquin de comunidades autónomas según el nivel del deterioro de la costa -la primera es Cataluña-, aunque el informe advierte de que el deterioro de hábitats naturales y la degradación de paisajes naturales y playas es de los más elevados de toda España.

Además, la mayoría de recursos ambientales estudiados entre 2005 y 2014 evolucionan negativamente en Canarias, algo que llama la atención de los autores del informe porque en el archipiélago ha habido «una gran mejoría» en la implantación de figuras de protección de los ecosistemas Y aún así estos se ven muy perjudicados por la actividad humana, al mismo nivel, dice, que en el resto de provincias donde estas figuras son más escasas.

Gran Canaria, Fuerteventura y Lanzarote son las islas que presentan mayor degradación de su costa, pues el 14,7% de la misma es incapaz de producir recursos ambientales (el 10,8% por la construcción y el 3,9% por los incendios). Y, aunque algunos bienes y servicios ambientales (el informe analiza una decena) mejoran, son más los que se han deteriorado, de ahí que el informe califique como «alarmante» la pérdida de hábitats naturales y la degradación del paisaje. Recuerda el informe las 20.000 hectáreas afectadas por el gran incendio forestal de 2007 en Gran Canaria. En aquellas tres islas, la superficie artificial ha aumentado desde 1987 en 9.000 hectáreas, que han contribuido al deterioro de sus playas, algo de vital importancia, advierte Greenpeace, porque son la base de la economía insular.

En la provincia tinerfeña, el porcentaje de costa degradada es algo menor, el 8,4% del total, el 6,2% por las construcciones que se han ejecutado en el litoral, y, como en Las Palmas, la evolución de los recursos que proporcionan los ecosistemas ha sido negativa en prácticamente todos. En los últimos 30 años ha aumentado en 6.196 hectáreas la superficie artificial en las cuatro islas occidentales.

Turismo

Geenpeace y el Observatorio de la Sostenibilidad avisan de que los «excepcionales» ecosistemas canarios y los bienes y servicios que generan están sometidos a una «gran presión humana» que, además de por la propia población, viene ejercida por los millones de turistas que visitan las islas y que, igual que sucede en el resto del país, «hipotecan el futuro» de estos ecosistemas litorales. «El turismo de masas es un voraz consumidor de recursos y un tremendo generador de residuos», dice el informe A toda costa, en el que se invita a reflexionar en cómo revertir esta situación. A su juicio, solo hay una manera: haciendo que la población entienda que «los ecosistemas son una parte fundamental de su bienestar y que contribuyen al desarrollo económico y social» y, más aún, dice, en un territorio como el canario, donde su actividad se desarrolla en su totalidad en la franja de 10 kilómetros de ancho a partir de la línea de costa.

Posible solución

Una de las propuestas que hace Geenpeace para intentar revertir esta situación pasa, además de por una planificación integral del litoral, el incremento de áreas protegidas y acabar con las aguas residuales que se vierten al mar, depurándolas al 100%; y prohibir la construcciones en los primeros 500 metros desde la línea de costa, poniendo en marcha mecanismos legales que amplíen el deslinde marítimo terrestre «para proteger la costa para las nuevas generaciones».

La presión humana sobre el litoral hace que Canarias sea la comunidad en la que, si bien no es la que tiene ocupado el mayor porcentaje de costa, sí es en la que se han producido más cambios desde 1987.