Canarias7
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Pétalos y fe para la Virgen

B. Hernández / Las Palmas de Gran Canaria

A la una de la tarde, entre aplausos, repique de campanas y mucha emoción, la Virgen del Pino salió de la basílica para recorrer las calles de Teror. Fue el momento más esperado en la festividad de la patrona de Gran Canaria, que recibió una intensa lluvia de pétalos en su camino.

El solajero que ayer caía sobre la villa mariana no fue impedimento para que miles de personas esperaran durante horas -de pie en las aceras o reponiéndose del camino en cualquier bordillo-, para ver pasar a la Virgen. En la procesión estuvo acompañada de la Banda de Música de Teror, una institución centenaria integrada por músicos muy jóvenes. La imagen, que este año luce el manto de los pinos, fue seguida por el presidente del Gobierno, Fernando Clavijo -que acudió en representación de Felipe VI- y una nutrida representación de autoridades.

La función religiosa fue oficiada por el obispo de la Diócesis de Canarias en una basílica abarrotada de fieles y en la que participaron curas de toda la isla. En su homilía, monseñor Francisco Cases hizo autocrítica para denunciar «los pecados» de los representantes de la Iglesia. Tal como señaló, «la Iglesia no solo no tiene ningún poder en este mundo, sino que no puede levantar muy alta la bandera de la honra y el respeto. La tapa el pecado de muchos».

Agregó en su intervención que, «aunque a veces lo olvida y juega a dominar, la Iglesia sabe que no tiene poder en este mundo. La pueden vencer el poder político y económico y puede resultar condenada o ignorada por tribunales humanos».