Canarias7
Canarias7

Ojos de Garza entre la mugre y el abandono

A los condenados a muerte les conceden un último deseo. Y ahí se ven, con un pie en el patíbulo y pensando cómo aprovechar sus últimos minutos.

Hay que tenerlo muy claro... y seguro que muchos vecinos de Ojos de Garza lo tendrían cristalino y dirían: «Yo quiero una limpieza de choque y una rehabilitación a fondo para mi barrio».

Porque no saber si sus casas van a morir o no para que coloquen una pista para aviones debe minar mucha la moral, pero si, además, cuando salen a la calle sólo ven porquería, ¡caramba! debe ser muy difícil ya no sólo levantar el ánimo sino no caer en la desidia y en el silosdemáslohacenyonovoyasermenos.

El presidente de la asociación de vecinos, Yeray Suárez Suárez, no entiende a ninguno de los dos responsables de semejante cochinada. Por una parte, al Ayuntamiento, que hace dejadez de su obligación de limpiar el barrio; y por otro lado, a esos vecinos que se gastan la mala baba de tirar sus inmundicias en la calle... y muchas veces, al lado de contenedores, para más choteo.

Él lo tiene claro: «El foco del problema es la incertidumbre. Los vecinos están aburridos, decepcionados y, para empeorar la situación, el Ayuntamiento nos ha dejado de la mano de Dios».

Y esa debe ser la causa de que el 90% de los solares sean estercoleros y de que el deterioro de las infraestructuras supere todos los límites de lo censurable.

Suárez no ve una pronta solución: «Algunos vecinos se animan y limpian sus calles, pero muchos no tienen ganas de nada. ¿Para qué, si no saben si les tiran las casas o no? Mucha gente se está marchando».

Y es que basta con dar un paseo para voltear una esquina y ve r un camión abandonado y lleno de basura, en el que las ratas más pequeñas deben jugar en la Champions, por lo menos.

Es normal darse de bruces con colchones tirados en la acera y con una taza de wáter junto a cajas de cartón llenas de vaya usted a saber qué.

Y es que casi todo el barrio es un monumento a la basura.

¿Y las instalaciones? Peor.

Los parques infantiles, o lo que queda de ellos, no invitan a la chiquillería a divertirse. Columpios inutilizables, suelos levantados, paredes desconchadas, balancines oxidados y hasta un techo a medio caer en la... ¿zona de juegos?.

En la plaza, más de lo mismo. Tanto desperfecto que incluso anima a robar. Alguien arrancó uno de los bancos y se lo llevó.

Las zonas verdes están secas y donde antes había caminos, hoy quedan pedazos diseminados de cemento.

Y la respuesta a todo esto es la inacción. «Cada cuatro o cinco meses, traen trabajadores de convenio y hacen una batida. Luego tardan un mes en llevarse la basura, pero al menos dan un repaso al barrio. Al final, las autoridades vienen a por votos, se hacen la foto y nos olvidan».

Echarle ganas

A pesar de todo, la directiva de la asociación de vecinos no desespera e insiste en programar actividades para que los vecinos recuperen las ganas de devolver el esplendor a un barrio en decadencia.

«Organizamos las fiestas, bailes, bingos, actuaciones musicales en vivo, zumba y otras muchas actividades, para que Ojos de Garza reviva. Y funciona, porque los vecinos responden. En el fondo, casi todos tienen ganas de que el pueblo resucite y que deje de dar pena. Y así seguiremos. Nunca nos vamos a rendir».

Sólo resta concienciar a todos los vecinos y que las autoridades despierten. El mensaje de Suárez no puede ser otro: «Que vengan, que se paren, que nos conozcan y que tomen conciencia. Que hablen con los ciudadanos y solucionen los problemas. Para eso están donde están, ¿no?».

Alguien dijo: «Somos capaces de acostumbrarnos a cualquier pesadilla, pero también de hacer realidad cualquier sueño».

Pues a ver si se ponen a ello.

Los unos y los otros.