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Gabriel Suárez / Maspalomas

El patrono de Tunte se desprendió del trono

Se descarta el sabotaje en el accidente de San Bartolomé

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Las autoridades municipales de San Bartolomé de Tirajana han descartado rotundamente el sabotaje en el accidente que dejó a Tunte sin la procesión del santo patrono el pasado jueves. «La imagen cayó al suelo tras partirse una madera debido al peso de la talla y al empujón que dieron al trono para que atravesara el pequeño peldaño de la puerta de entrada de la iglesia», manifestó ayer el concejal de Seguridad del Ayuntamiento tirajanero, José Carlos Álamo.

El edil remarcó que no hubo sabotaje y que tampoco se debió a fallos en el anclaje de la imagen en el trono, sino que fue un accidente inesperado. «El anclaje se revisó y estaba bien», afirmó, indicando que la caída se produjo porque «fue que arrancó la tabla que estaba sobre el trono».

«Al salida del templo por la puerta principal existe un pequeño escalón y ahí se trabó el trono, y quienes los llevaban dieron un empujón fuerte para salvarlo, y fue entonces que arrancó la tabla, no hubo otra cosa», aclaró el responsable del área de Seguridad municipal.

«Es probable que esa tabla también estuviera cascada o algo deteriorada como consecuencia del paso del tiempo y nadie lo haya notado, pero en cualquier caso todo ha sido fruto de un accidente totalmente inesperado», insistió.

La caída de la imagen de San Bartolomé terminó ocasionando heridas de escasa consideración a un vecino de El Sequero y también al párroco local, Armando Ladeiro Martín, y la suspensión de la procesión.

El vecino de El Sequero sufrió una contusión leve a la altura del fémur de la pierna derecha, y el cura Ladeiro, que tropezó y cayó al suelo, se golpeó en la parte frontal de la cabeza con el filo del rodapié, herida de la manaba abundante sangre pero que no necesito sutura. Ambos se recuperaron sin problemas, siendo más el susto y el alboroto que se armó que los daños.

La imagen de San Bartolomé perdió el cuchillo y dos dedos de la mano derecha, pero lo que más afectó a algunos fieles fueron las risas de ciertas personas «que en lugar de lamentarse al parecer se alegraron del incidente».

Tras caer al suelo, feligreses y vecinos acudieron a socorrer a los heridos y otros se pusieron manos a la obra para en poco minutos reponer la talla en el trono e intentar que saliera la procesión, pero el alcalde Marco Aurelio Pérez y los miembros de la comisión de fiestas acordaron suspenderla. «Hemos decidido suspender la procesión por la ausencia del párroco y por una cuestión de seguridad y de prevención para las personas, porque eso es lo primordial, y habrá que comprobar también la seguridad de la imagen», indicó el primer edil en ese momento.