Canarias7
Gabriel Suárez

La Aldea de San Nicolás

Guardianes del brinco canario

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Un año más, y ya van 19, el Encuentro de Aficionados al Salto del Pastor ha sido un completo éxito. Medio centenar de personas que defiende y practica esta tradición se dio cita en La Aldea en un evento que fue organizado por la Jurria El Salem, en colaboración con el Ayuntamiento de La Aldea de San Nicolás.

Además de participantes de Gran Canaria, llegaron aficionados de Tenerife, La Gomera y Lanzarote, y no todos canarios, sino también algunos argentinos e italianos residentes en las islas quienes no quisieron perderse la cita con esta actividad.

El presidente de la Jurria El Salem, Antonio Armas, alma de este encuentro, ha señalado que «todo ha salido todo muy bien», en cuanto a la organización, y que la valoración que se hace del encuentro es «bastante positiva». «Todo el mundo se ha marchado encantado», reveló Armas, tras señalar que a las diferentes actividades organizadas en su sede, entre ellas la ruta, asistieron el alcalde de La Aldea, Tomás Pérez y los ediles, Ricardo León, Rafael Hernández y Naira Navarro.

Durante la celebración del encuentro los miembros de la Jurria El Salem hicieron un reconocimiento a la trayectoria del Proyecto Cultural de Desarrollo Comunitario La Aldea, «a los mayores del colectivo, pero en especial a José Pedro y Lidia».

Con respecto al encuentro de 2019 avanza que ya están pensando en su programa, que se espera sea especial, «porque cumplimos 20 años», indica. Lo único que adelanta el presidente es que «será un encuentro con detalles especiales, diferente», afirma.

Un año más, y ya van 19, el Encuentro de Aficionados al Salto del Pastor ha sido un completo éxito. Medio centenar de personas que defiende y practica esta tradición se dio cita en La Aldea en un evento que fue organizado por la Jurria El Salem, en colaboración con el Ayuntamiento de La Aldea de San Nicolás.

Además de participantes de Gran Canaria, llegaron aficionados de Tenerife, La Gomera y Lanzarote, y no todos canarios, sino también algunos argentinos e italianos residentes en las islas quienes no quisieron perderse la cita con esta actividad.

El presidente de la Jurria El Salem, Antonio Armas, alma de este encuentro, ha señalado que «todo ha salido todo muy bien», en cuanto a la organización, y que la valoración que se hace del encuentro es «bastante positiva». «Todo el mundo se ha marchado encantado», reveló Armas, tras señalar que a las diferentes actividades organizadas en su sede, entre ellas la ruta, asistieron el alcalde de La Aldea, Tomás Pérez y los ediles, Ricardo León, Rafael Hernández y Naira Navarro.

Durante la celebración del encuentro los miembros de la Jurria El Salem hicieron un reconocimiento a la trayectoria del Proyecto Cultural de Desarrollo Comunitario La Aldea, «a los mayores del colectivo, pero en especial a José Pedro y Lidia».

Con respecto al encuentro de 2019 avanza que ya están pensando en su programa, que se espera sea especial, «porque cumplimos 20 años», indica. Lo único que adelanta el presidente es que «será un encuentro con detalles especiales, diferente», afirma.

Camino de convertirse en BIC

El salto del pastor, brinco o salto canario, sigue vivo. Esta práctica tradicional única de las Islas Canarias, es parte del patrimonio cultural, de la identidad, y de la idiosincracia de todos los canarios.

El Consejo de Patrimonio Histórico del Gobierno de Canarias en su reunión del pasado 20 de marzo acordó informar favorablemente el expediente para la declaración del salto del pastor como Bien de Interés Cultural (BIC), en la categoría de Conocimientos y Actividades Tradicionales de Canarias, «cumpliendo con la premisa de tener unos notorios valores, tanto históricos como etnográficos, cuyo testimonio y expresión pueden rastrearse desde las poblaciones prehispánicas hasta la actualidad».

Esta práctica, al igual que la lucha canaria y el juego del palo, hunde sus raíces en los usos y costumbres propios de las sociedades indígenas del archipiélago. Fueron sobre todo los pastores los últimos guardianes de esta práctica autóctona, manteniendo vivo el uso en las apañadas del ganado.