Canarias7
Javier Darriba

«Mi casita que no me la quiten»

Se trata de los vecinos de las casas que están más pegadas a la carretera general del Norte, en concreto a las de las calles Santa Luisa de Marillac, Virgen de Lourdes y Virgen de Begoña. Sus viviendas no son como las del interior de Las Rehoyas y Arapiles. No se trata de pisos de 47 metros cuadrados en estado de ruina, como ocurre en otras zonas del vecindario, sino de casas de 53 metros cuadrados que, en la mayoría de los casos, ha tenido un mantenimiento y solo presentan problemas «de chapa y pintura, y de accesibilidad», como explican sus residentes. Para ellos, los 14 metros cuadrados que ganarían con los nuevos pisos que se han proyectado en el plan de reposición del barrio no representan la felicidad. «Mi casita que no me la quiten», explican, «aquí estamos contentos».

Desde este convencimiento es desde el que surge la nueva plataforma vecinal Fuera de la Reposición,que presidida por Juan Francisco Sarmiento, dio sus primeros pasos el pasado 19 de julio, tras una reunión en que constataron que su situación era diferente a la del resto del barrio y, por tanto, debían ser excluidos del plan de regeneración urbana. «La idea es buena para los bloques que están en mala situación», explica María Teresa Jiménez, «pero mi casa está bien, y yo tengo 73 años, y no puedo afrontar una mudanza a una vivienda en la que te dan un baño y un techo, pero que tienes que vestirla totalmente».

El portavoz de la plataforma, Marcos Hurtado, deja claro que su intención es excluir a estas viviendas -unas quinientas-, las más próximas a la Carretera del Norte, del plan de reposición, pero apoya que se cambien los pisos en el resto del barrio. «Nosotros solo necesitamos 25.000 euros por bloque para instalar un ascensor», expuso, «seguro que esto es más barato que construir un bloque nuevo». Para ellos, sería más urgente recibir algún tipo de ayuda para instalar los elevadores que entrar en el plan de reposición. De hecho, han solicitado ya la opinión de un arquitecto, que les ha dicho que existe la posibilidad de instalar ascensores en sus edificios.

Juana Rosa Suárez recuerda el momento en que se mudó con sus padres a la casa de Las Rehoyas, que les costó 120.000 pesetas de finales de los 60. «Estoy feliz aquí con las medidas de mi casa, y siempre lo fui», explica.

Susana Sánchez y Ramón Rodríguez también opinan igual. «Aquí vivimos seis personas y ahora para mi marido y para mí es un piso perfecto», explica en relación a las dimensiones del piso, que tiene tres habitaciones, cocina, baño y una pequeña terraza.

A su lado, José Luis Reyes se queja de que «nunca en 52 años se han preocupado de renovarnos la acera y ahora quieren tirar unas casas que están bien».

Ellos defienden que tienen todos las escrituras y que han contribuido durante muchos años al mantenimiento de sus inmuebles. Y temen que los 90 euros que suelen pagar de Impuesto de Bienes Inmuebles se dispare si el Ayuntamiento opta por hacerles una nueva casa.

«A mí, mi casa no me la quitan, yo aquí vivo muy a gusto», explicó a su vez María Jesús Acosta, quien nació en la misma casa que hoy habita junto a su madre.

Los vecinos han empezado a recoger firmas para conseguir su exclusión del plan de reposición.

Mantener el parque

El colectivo vecinal que reclama la exclusión de las viviendas más próximas a la Carretera del Norte del plan de reposición del barrio mostró su apoyo a la plataforma Rehoyas-Arapiles -que sí está a favor de la regeneración urbana- en su crítica al hecho de que se vaya a construir el primer edificio a costa del parque de Las Rehoyas. «¿Cómo van a quitar una parte del parque, que es de todos los ciudadanos?», se preguntaba José Luis Reyes, «eso es un disparate». El portavoz de la plataforma Fuera de la Reposición, Marcos Hurtado, considera que «se deben buscar alternativas» que eviten el recorte del espacio verde. «Queremos el parque tal y como está porque todo el mundo tiene el derecho a disfrutar de él», añadió. En principio, sus viviendas serían de las primeras afectadas por el plan de reposición. Y sobre ellas se levantarían bloques de entre seis y nueve plantas.