Canarias7
David Ojeda

Hartos de las obras en Primero de Mayo

Vecinos y comerciantes de la Avenida Primera de Mayo denuncian la situación de la histórica vía del callejero de la ciudad, cercados por las obras del parquin de San Bernardo que ya se remontan a la recta final del pasado 2017. Suciedad, drogas y un receso en la actividad comercial, son algunos de los motivos que fundamentan sus quejas.

Un grupo de residentes en la zona presentó el pasado lunes un escrito de denuncia vecinal en el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, al que además acusan de falta de sensibilidad y de negar información sobre el estado y los plazos de la obra.

Eso es lo que pone de relevancia Juan Medina, del Estanco Bazar La Gacela. «Primero nos dijeron que la obra iba a ser de seis meses, pero ya ese plazo pasó. No nos han dicho nada y la situación es insostenible. Con las calles muy sucias y peligrosas. Y afectando directamente a las ventas de los negocios. Los locales y los pisos de la calle que están en el mercado no se pueden ni vender ni alquilar, porque nadie sabe cuánto va a durar esta obra», indica.

El relato de Medina tiene el apoyo de muchos vecinos, que no entienden que la obra esté llevando tanto tiempo. «Tengo la casa muy sucia, llena de polvo. Y no se ve el final» añade Humberto Arencibia, quien a su vez pone el foco en los pocos trabajadores en la zona exterior de la obra que se suelen ver en la zona.

Otro empresario, que prefiere que no se conozca su identidad, incide en la falta de información. «Nadie nos cuenta nada. Yo tengo tratos con algunos concejales y les explicó nuestra situación y, encima, nos responden con prepotencia. Nunca nos dan información y así no podemos seguir», concreta.

Los vecinos y comerciantes relatan que «al principio de las obras había dos policías en cada esquina. Pero hace ya más de seis meses que no es que se vea ninguno para guiar el tráfico por ahí, es que no pasan por aquí para nada», explican.

Entre los problemas que aseguran vivir está el de tráfico de drogas y mendicidad. Peleas entre drogadictos a altas horas de la madrugada al refugio de los portales que han quedado aislados por las obras.

«Auténticas ratoneras».

Una de las principales razones de la denuncia vecinal es el estado de las aceras, que apenas ofrecen un metro de ancho a los viandantes en cada uno de los sentidos en los que se encuentra la obra. Para vecinos y comerciantes este se ha convertido en un espacio muy peligroso, y que además dificulta cualquier tipo de actuación en caso de una incidencia ya que apenas se puede pasar por las vallas cubiertas por unas redes protectoras cubiertas de mugre.

Además, en su escrito indican que «los portales se están convirtiendo en puntos de mendicidad y consumo de drogas, los cajeros de los bancos no pueden funcionar fuera de los horarios de oficina, la salubridad de las aceras deja mucho que desear, pues en ellas se hacen todo tipo de necesidades...».

Estos asuntos están generando un amplio malestar en los residentes de la avenida, que esperan que el grupo de gobierno atienda a las razones de su denuncia y actúe en una calle simbólica que se está degradando con velocidad.