Canarias7
Javier Darriba

Escombreras a pie de calle en la capital

El servicio de Limpieza retiró de las calles 2.410 toneladas de escombros durante el pasado año como consecuencia de los vertidos ilegales que los vecinos depositan por toda la ciudad. Este hábito costó al Ayuntamiento 41.000 euros en las labores de retirada de los restos de obras, según confirmó la edil Pilar Álvarez. Y eso por no contar el impacto ambiental y paisajístico que tiene la presencia de escombros en la vía pública.

Para evitarlo, el gobierno local está ultimando una campaña de información en la que se informará a los vecinos de lo que cuesta trasladar los escombros a los centros gestores para que se conciencien del daño que causa su desidia y de las posibilidades de acudir a una recogida ordenada. «Es baratísimo», explicó Álvarez, quien recordó que el promotor de la obra es siempre el responsable de sus residuos. «Si vas a cambiar una bañera o tienes que reformar un local, hay que exigirle al que nos hace la obra que nos entregue el certificado de que ha llevado los escombros al centro gestor». Para hacerse una idea, la valorización de una tonelada de tierra cuesta 2,5 euros; la de una tonelada de escombro sucio ensacado, 19,73 euros; y la de una tonelada de hormigón armado, 12,73 euros.

Mientras se despliega la campaña informativa, Limpieza ha solicitado la asistencia de la Policía Local, con agentes de paisano, para el control de los vertidos. Fruto de esta actuación, se ha multado a catorce personas en quince días. El abandono de trastos se multa con 120 euros, mientras que en el caso de los escombros se eleva hasta los 300 euros. Y si el infractor es reincidente, la multa sube hasta los 1.800 euros.

Los trastos se disparan

En cuanto a los trastos, el trabajo va en aumento en los últimos años. Según los datos que maneja Limpieza, se ha pasado de recoger 2.700 toneladas de muebles de las calles en 2013 a las 4.800 toneladas del año pasado. En esta cifra se incluye tanto la retirada de los enseres depositados de manera irregular en la vía pública, como los que se quitan con cita previa, que suponen el 60% del volumen de trastos recogidos.

Hay que recordar que se trata de un servicio gratuito que se concierta a través del teléfono 928 448 517 o bien rellenando un formulario en la web de Limpieza.

En todo caso, la recogida de trastos a domicilio solo se ofrece a los ciudadanos que no puedan trasladarlos por medios propios a los puntos limpios de El Sebadal y El Batán. Quienes sí puedan hacerlo, tienen la obligación de llevarlos a estos puntos, donde la recogida es gratuita.

Limpieza dispone de un equipo de 17 inspectores que se reparten los 14 sectores en los que está dividida la ciudad para las labores diarias. La edil recuerda que cada día se realizan 70 actuaciones de recogida. «Cuando llama un vecino les pedimos que dejen sus residuos voluminosos un día concreto, en función del distrito que se cubra esa jornada, junto a los contenedores de basura a partir de las 14.00 horas», detalla Álvarez. En general, si antes de esa hora ve enseres en las islas de recogida es porque se trata de un depósito irregular.

Aparte de trastos y escombros, las calles se utilizan también como depósito de chatarra (90 toneladas retiradas el año pasado), de neumáticos (9 toneladas), de plástico industrial (10 toneladas), de podas irregulares (300 toneladas) y de residuos eléctricos o electrónicos (389 toneladas).

La mayor parte de estas escombreras se producen “en vías en las que no hay viviendas cerca, en barrancos, solares y descampados”, lo que dificulta además la labor de recogida por el acceso complicado que presentan en muchos casos. A ello debe añadirse el hecho de que la retirada no puede hacerse de modo conjunto, con lo que en muchas ocasiones se obliga a los camiones a hacer varios viajes para llevarse los escombros, por un lado, y los trastos o residuos voluminosos, por otro.