Canarias7
David Monserrat

La ‘historia’ oculta de majos y vikingos

La historia de las islas anterior a la conquista alberga misterios que los investigadores se esmeran en aclarar. Entre los historiadores no se descarta que grupos de bereberes llegados a Canarias tuvieran influencia romana e incluso que llegaran cristianizados. Pero, ¿por qué no ir un poco más allá? Por ejemplo: ¿y si los vikingos, de modo accidental o intencionadamente, hubieran arribado a las costas de la Maxorata? No parecen existir fuentes históricas ni yacimientos que lo demuestren, pero, tras el descubrimiento de un yacimiento romano en Lobos, nada es imposible. ¿Quién podría descartar un posible contacto también con los vikingos? Con esta última «posibilidad histórica» juega el joven majorero Adrián Tejero, de 19 años, en el guión de su nuevo proyecto audiovisual.

Adrián, celoso del contenido de este proyecto, no quiere desvelar muchos detalles al respecto, pero ahonda en otros aspectos: «Con este proyecto, queremos darle visibilidad a las producciones propias que se hacen en Fuerteventura. A veces damos más importancia a lo que viene de fuera que a lo que podemos crear nosotros mismos. Este proyecto es importante porque cuando se lo enseñemos a la gente queremos venderlo como algo que podemos hacer nosotros y, también, como algo que puede ver gente de fuera para comprobar el potencial de nuestra isla como fuente cinematográfica».

La cinta, que Adrián quiere rodar a mediados de 2019 y cuyo nombre todavía no está decidido, se basa en la idea original de The Storm, un cortometraje sobre vikingos dirigido por él mismo y que está disponible para el visionado de todo el mundo en su canal de Youtube. Con The Storm, estrenado el pasado mes de julio, el Adrián Tejero director estuvo al frente de un equipo de actores que eran profesionales.

Adrián acaba de terminar el Bachillerato y ahora baraja sus opciones para estudiar en una escuela de cine. Actualmente está trabajando para pagarse sus estudios. Siempre ha tenido claro que quiere dedicarse al cine y, concretamente, a la dirección. Recuerda que empezó a interesarse por el cine siendo muy pequeño, después de que le regalaran una cámara de vídeo. «Con mis amigos empezamos a grabar vídeos de fútbol, haciendo trucos con el balón, después llegaba a casa y empezaba a montar los vídeos con programas muy sencillos de montaje. Poco a poco fuimos grabando más vídeos, los subíamos a internet y nos gustaba lo que hacíamos», recuerda.

Más adelante empezaron a grabar historietas de disparos con pistolas de papel. «Al principio lo único que hacía eran películas de disparos, estaba muy influenciado por el cine de acción», explica. Paralelamente, Adrián iba aprendiendo de forma autodidacta técnicas de efectos especiales, montaje y sonido. Hasta que empezó a juntar grupos de amigos más grandes para hacer lo que más le gustaba: «El principio para mí fue Mentes frágiles, un corto estrenado en el auditorio de Gran Tarajal que fue el primero con un guión de verdad. Todos éramos amigos y el único presupuesto era para pizzas».

El cortó gustó y empezaron a llamarlo de medios de comunicación para entrevistarle. Más tarde, con un cortometraje inspirado en Star Wars titulado Calev y realizado para el instituto, ganó un premio de Maxoarte. El siguiente proyecto fue Water, rodado con actores profesionales y que «fue como una prueba para mí». También hizo un cortometraje sobre violencia de género. Gracias a estos proyectos le dieron el premio en categoría Joven de la radio Onda Fuerteventura.