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Efe / Madrid

Fatma Samoura, la mujer más poderosa del fútbol

Dentro del gigante futbolístico que es la FIFA (Federación Internacional de Fútbol Asociación), una organización dominada principalmente por hombres destaca una senegalesa de 55 años, llamada Fatma Samba Diouf Samoura quien, desde junio de 2016, ocupa la Secretaría General del organismo gestor del fútbol mundial.

Samoura es la primera mujer que desempeña tal cargo, avalada por sus más de veinte años de dedicación a los servicios humanitarios en la Organización de Naciones Unidas (ONU). «En las Naciones Unidas fui defensora de las mujeres y en la FIFA también lo seré», señaló tras tomar posesión.

La senegalesa está debutando en el Mundial de Rusia convencida de que será el «mejor de la historia», un campeonato en el que pretende «reivindicar el papel de la mujer dentro del fútbol».

«Llegué a una organización dominada por los hombres. Ahora ya se han acostumbrado a mí», decía el pasado mes de mayo a la cadena británica BBC. «Hay mucha gente que creía que una mujer negra no debía liderar la administración de la FIFA. Pero ya han visto que es posible», apuntaba.

Cuatro idiomas

«No quiero a ningún racista cerca de mí. Nadie le pregunta nunca a un hombre si es lo suficientemente competente para hacer bien el trabajo. Se asume que puede hacerlo», argumentaba en la televisión británica.

Samoura comenzó su carrera en la ONU en 1995 dentro del Programa Mundial de Alimentos (PMA) y ha desempeñado el cargo de representante nacional en diversos países de África, Asia, Latinoamérica y Europa.

Su liderazgo y visión han contribuido «a la emancipación de mujeres y jóvenes, cambiar vidas y a proteger el medio ambiente», señalan desde FIFA sobre la trayectoria de su actual Secretaria General.

La senegalesa, que habla cuatro idiomas (francés, inglés, español e italiano), reconocía en junio de 2016 que su elección para ocupar la Secretaría General de la FIFA «muestra que el mundo del fútbol se está volcando con la diversidad en los niveles más altos de su jerarquía».

«Pero lo que cambiará la percepción, que tiene la mayoría de la gente, de que el fútbol es un deporte eminentemente masculino no será sólo mi nombramiento, por supuesto», explicaba. «Es necesario que se produzcan estos mismos cambios en el ámbito de las confederaciones, de las federaciones miembros y de las comunidades».