Canarias7
Francisco Suárez Álamo

Alcalde de Teror y anfitrión de miles de romeros

En la primera semana de enero de este año, cuando la mayoría de la gente estaba pendiente de las compras navideñas, José Luis Báez recibía el bastón de mando de Teror. No como regalo, sino fruto del pacto de gobierno entre el Partido Socialista y el Partido Popular, una entente que ha funcionado para sorpresa de muchos casi sin problemas y que incluía la alternancia en la Alcaldía.

Y ahora, cuando la mayoría de la gente está aún de vacaciones o reincorporándose a la rutina diaria, José Luis Báez está al pie del cañón porque manda el calendario, ese que señala que entre el 7 y el 8 del presente mes llegarán a Teror unas 300.000 personas. Como alcalde, le toca ejercer de anfitrión pero también de garante de que la organización funciona como un reloj y es capaz de atender ese desafío.

Pero antes que alcalde ha sido vecino y ha disfrutado como todos de las fiestas. «Yo vivo en El Palmar, a tres kilómetros de Teror», explica el primer edil, «y recuerdo de pequeño, cuando llegaban las fiestas, preparar la mochila y venirme a casa de mis tías, que viven en el pueblo a pasar las fiestas y estar todo el día callejeando, con los amigos del cole, con mis primos... Las casas de mis tías están seguidas y en una nos quedábamos los chicos y en otra las chicas. Disfrutábamos de los cochitos, de las casetas de los rifles de balines... recuerdo que los chiquillos aprovechábamos esos días del Pino, o de las Marías, para que nos comprasen en los puestos una espada, una pistola... aquellos juguetes de entonces».

Sobre la experiencia en política, José Luis Báez no tiene duda: es satisfactoria, a pesar de que el nivel de exigencia es mucho. «No me arrepiento de estar en política. Desde el principio tenía claro lo que esto suponía. Todo tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Uno tiene sus responsabilidades y se compromete a cumplirlas. Me tocó y estoy ilusionado con lo que hago, a sabiendas de que no es fácil, porque a veces viene un vecino a que le resuelvas un problema y no puedes».

Subraya que esa exigencia es mayor si cabe por cuanto el Ayuntamiento es la administración más cercana al ciudadano: «Estamos en la calle y se te acerca la gente, te cuenta que tiene a un hijo sin empleo, o un problema que tiene en su calle. Y esto no tiene horario».

De hecho, la conversación transcurre mientras que se recorre el entorno de la iglesia del Pino y la plaza Teresa Bolívar, momento que aprovecha algún ciudadano para acercarse, saludar y, de paso, recordarle que en su barrio hay una acera que espera un arreglo o una calle con un asfaltado manifiestamente mejorable. El alcalde toma nota, se afana en explicar que algunas obras se han ralentizado por las exigencias añadidas fruto de la nueva legislación sobre contrataciones públicas y, finalmente, se compromete a pasar por la zona para chequear in situ el problema.

Sobre el pacto entre dos partidos enfrentados a nivel nacional como PP y PSOE, José Luis Báez reconoce que «al principio parecía impensable que nos uniésemos pero hemos sabido separar las diferencias y buscar sobre todo la estabilidad de nuestro municipio. Lo importante es atender las cuestiones que nos demandan nuestros vecinos y entre los dos hemos sacado 150 medidas que conforman el pacto y que estamos afrontando. Todo el mundo puede tener su afán de protagonismo pero lo que corresponde es ver qué necesita el vecino».

Eso sí, en mayo del próximo año «cada uno estará con su partido y que Dios reparta suerte». Sobre su futuro político, se acoge al consabido: «Estaré donde quiera el partido que esté. Todavía no estoy pensando en eso. Ahora estoy pensando en el Pino, que todo salga bien, que la seguridad funcione y que la fiesta salga bien».

Coordinación. Ya metidos en el asunto de las fiestas del Pino, el primer edil admite que «la seguridad es lo más delicado y lo más sensible. Cada vez hay que tomar medidas nuevas. Este año, por ejemplo, hay que cerrar el casco al tráfico por temas de seguridad. Creo que al final la gente lo entiende». Y ¿cómo se organiza un operativo de ese calado, con la participación de fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, Policía Local, Cruz Roja, Protección Civil, Policía Canaria o empresas privadas como Global? «Pues tenemos que llegar al consenso», responde José Luis Báez. «A unos les gustarán más unas medidas y a otros, otras», agrega, «pero hay que ponerse de acuerdo. A mí, por ejemplo, no me gusta que se cierre todo el casco al tráfico, pero hay que hacerlo».

Por si fuera poco, se trata de unas fiestas cuyo poder de atracción no se reduce exclusivamente al 7 y 8 de septiembre. «Hay mucha gente que a mediados de agosto ya la ves subiendo, haciendo su romería particular». El pasado sábado, por ejemplo, José Luis Báez y otros miembros del pleno municipal madrugaron para dar la bienvenida a los pies del templo religioso a los primeros en entrar en meta en la carrera popular que organiza la Policía Local de Las Palmas de Gran Canaria. Allí ya ejerció de anfitrión y dio la bienvenida también a su homólogo de la capital grancanaria, el socialista Augusto Hidalgo. Luego ambos posaron con los participantes en la carrera en la tradicional foto de familia. Y el domingo, la Feria de Ganado en Osorio, ayer la trigésima edición del Festival Teresa Bolívar; hoy la subida de bandera; el día 5 el concierto de David de María... y finalmente el día 7 la romería y posterior ofrenda y el 8 le toca recibir a las autoridades para la función religiosa y la posterior procesión. Por si fuera poco, el programa de las fiestas se prolonga hasta el 29.