Canarias7
Patricia Vidanes

Siete leguas

Olvido García Valdés, poesía y más

De nuevo una mujer se ha quedado a las puertas de liderar uno de los grandes partidos políticos de nuestro país. Soraya Sáenz de Santamaría intentó con una bandera de España a modo de abanico convencer a los compromisarios del PP de que era ella la que merecía comandar un proyecto que va de la derecha al centro, un espacio político, un partido, que parece compacto y unido pero que en realidad, según ella, es grande y abierto. Sin embargo, su querido PP prefirió a Pablo Casado, el hombre que no empatiza con las víctimas del franquismo que aún duermen en el olvido de las cunetas; el mismo que llamó imbécil y subnormal al actor de Oscar Javier Bardem; el que está siendo investigado por presumir de un dudoso máster en la misma universidad que lo obtuvo Cristina Cifuentes. Parece ser que convenció más el discurso de Casado, el que promete liderar «la España de los balcones y las banderas con la misma firmeza que contra el soberanismo». Sinceramente, las palabras del flamante líder del PP además de resultar casposas, dan miedo, por lo menos a la España que no presume de ondear banderas desde sus pisos de proletarios.

«Frente a Sáenz de Santamaría, la gran perdedora; Olvido García Valdés, la poeta que invita a leer»

Pero en fin, es lo que la democracia tiene. La exvicepresidenta de Mariano Rajoy es la gran perdedora en la contienda interna de la derecha española. La alegría va por familias y la pena era un poema (malo) en algunas caras.

Mientras, el gobierno socialista de Pedro Sánchez va dando pequeños pasos que alegran a algunos. Es el caso del nombramiento de la poeta (licenciada en Filología Románica por la Universidad de Oviedo y en Filosofía por la Universidad de Valladolid, catedrática de Lengua Castellana y Literatura) Olvido García Valdés como directora general del Libro y Fomento de la Lectura, organismo que eliminó el gobierno del PP y que el nuevo ministro de Cultura, José Guirao, resucita. Olvido García Valdés es una mujer sobradamente preparada, que ha ido rompiendo moldes a lo largo de su dilatada carrera, premiada en unas cuantas ocasiones, estando entre sus reconocimientos el Nacional de Poesía 2007 por Y todos estábamos vivos, que ha llegado a puestos de dirección, como el Instituto Cervantes de Toulouse, abriendo el paso a otras, rompiendo el maldito techo de cristal, normalizando lo que todavía no es normal en esta España, que una mujer que vale sea visible, que mande, que ordene, que cambie la realidad circundante. Por todo eso y más, hoy es día de leer a Olvido García Valdés, de adentrarse en su poesía y en la de otros muchos, ya sean hombres o mujeres, de esperar que ella y su equipo saque a este país de sus débiles niveles de lectura y de cultura.