Canarias7
José L. Reina

Café para todos

Estamos rodeados de ratas

Hace unos días una rata de dimensiones épicas salía tan tranquila de una famosa panadería de la calle Triana, en la capital grancanaria. Los asistentes gritaban y saltaban como si lo que vieran fuera un misterioso ser de otro planeta, uno incluso llegó a lanzarle una carretilla, con el firme propósito de aniquilarla. Afortunadamente para el resto de los mortales, la secuencia se grabó con un móvil, por lo que hemos podido disfrutar, de manera viral, de tan agradable momento. La rata, a todas estas, escapó con mucha dignidad de tan incómodo momento, como suelen escapar todas las ratas.

Ser rata debe ser un castigo cruel. Por un lado, transmiten asco y pánico a partes iguales. Suelen merodear en alcantarillas y basuras, y en la gran mayoría de ocasiones, se las quieren quitar de en medio de múltiples maneras.

«Yo tengo el placer de conocer a varias. Las identifico con cierta facilidad, porque al igual que los detestables roedores, tarde o temprano intentan morderte»

Pero la rata que salió el otro día de la panadería no es la única rata que suele comprar pan a diario. Estamos rodeados de ellas, que al igual que las de rabo y pelo, se mueven en las cloacas, huyen milagrosamente de todos los ataques, y son felices alimentándose de la basura. Habitamos con ratas en la política, en el periodismo, en las empresas y en todos los sectores de nuestra rutina. Escondidas tras una apariencia aseada, saludable y fiable, ser una rata es un don que se entrena y se mejora día a día. Yo tengo el placer de conocer a varias. Las identifico con cierta facilidad, porque al igual que los detestables roedores, tarde o temprano intentan morderte.

Llegado este caso, lo mejor es seguir el ejemplo del héroe anónimo que el otro día le lanzó la carretilla al desagradable animal. Las ratas no entienden de diálogo, ni de coherencia alguna. En cambio, esto lo compensan con una capacidad de supervivencia realmente increíble.

Hagan la prueba, piensen en nombres, y verán que ustedes también están rodeados de ratas. Por lo tanto, a partir de ahora, cuando vean una de paseo por la calle Triana, o por Las Canteras, da igual porque todo está igual de sucio, no se asusten, ni salten, ni griten. Solamente piensa en cuáles te rodean, y en el método para acabar con ellas.