Canarias7
Ignacio S. Acedo

Una gestión modélica y maestra

La UD no solo luce fichajes y una plantilla renovada como jamás se ha visto, con hasta diecisiete altas si se contabiliza la repesca del argentino Araujo. A diferencia de varios de sus competidores directos por el ascenso, léase Málaga, Granada o Deportivo, entre otros equipos, se ha movido con impoluta corrección en la masa salarial aprobada por la Liga, y que en su caso está en torno a los 17 millones de euros, lo que le ha permitido contar desde el inicio liguero con todos sus jugadores.

Y ojo al ejemplo que ponen en el club como modelo de solvencia y ejemplaridad al respecto: «Tuvimos fichado a Pacheco por una cantidad que terminó doblándole el Málaga. Allí está con una diferencia. Cobrará más pero, a día de hoy, ya se ha perdido un partido oficial y no sabe si podrá jugar. En la UD ya habría debutado». En efecto, mientras en media España reina la zozobra en las oficinas de distintas entidades a cuenta de presupuestos descuadrados y refuerzos en la nevera, en la UD el incesante trajín de altas y bajas ha estado sujeto a las normas fijadas para el equilibrio financiero, todo un ejercicio maestro y que es puesto de referencia por el propio Javier Tebas. Y a los mandos de todo, una figura destacada: Miguel Ángel Ramírez.

Tras el descenso a Segunda División, el presidente decidió asumir la dirección deportiva de la entidad, asesorado por Juanito Rodríguez y Branko Milovanovic, y con el secretario técnico Toni Otero como subalterno cualificado. Una economía saneada y boyante permitía entrar a todo trapo en el mercado. Pero Ramírez quiso asegurar los cimientos antes de lanzarse a la necesaria metamorfosis que requería la plantilla.

Asegurarse un entrenador de experiencia y valía era la llave maestra para la posterior transformación y, con la llegada de Manolo Jiménez, la UD 2018-19 echó a andar bajo una premisa sagrada: el proyecto sería de ascenso y basado en incorporaciones contrastadas. Y así han ido cristalizando todas las operaciones que el presidente, desde su retiro profesional en Miami, puso encima de la mesa como imprescindibles para moldear con garantías el deseado retorno a la máxima categoría. Únicamente por Lemos, Rivera, Ruiz de Galarreta, Maikel Mesa y Fidel hubo que abonar dinero en materia de traspaso. Raúl, Nauzet, Cala, Mantovani, Deivid, De la Bella, Pekhart y Rubén Castro ficharon con la carta de libertad bajo el brazo, Sacko, Mir y Blum vienen cedidos y reclutar a Araujo no implicó costes adicionales.

La previsión de la UD ha sido clave. «Tenemos al 90% de los futbolistas que indentificamos en mayo como primeras opciones», destacan desde la zona noble del Gran Canaria. Futbolistas como Nauzet, Cala, Rubén Castro, Mantovani o Deivid, que bien podrían haber optado por seguir compitiendo en Primera, cerraron sus llegadas con el calendario aún en curso. Otros como Maikel Mesa, Rivera, Ruiz de Galarreta, Lemos o Mir, quisieron privilegiar la propuesta amarilla por encima de otras. El proyecto de la UD atrajo, a costes asumibles, a nombres que habrían sido prohibitivos con los parámetros que ahora manejan el mercado. «Nosotros elegimos y ellos nos eligieron», insisten en la entidad al respecto y como muestra de la revalorización de la marca pese a la pérdida de la plaza en Primera División.

E igualmente, la operación salida ha seguido un curso pautado y sin alteraciones. Todo el excedente con el que no contaba Jiménez ha ido encontrando acomodo. Alguno, incluso, dejando réditos en caja, casos de los traspasados Livaja o Rémy. No hay precedentes en la historia de la entidad con similar movimiento en las dos direcciones, lo que evidencia la complejidad de una misión a punto de culminarse con éxito. Porque, hasta el viernes que finaliza el plazo estival, «todo puede pasar».

La anticipación y visión de futuro, siempre bajo la supervisión y aceptación de todas las partes (presidente, asesores, secretario técnico y entrenador) ha permitió construir una plantilla con un coste similar a la que, en la campaña 2015-2016, afrontó la vuelta a Primera tras 13 años de ausencia. «Un equipo de Primera en Segunda», dicen, con argumentos indudables, desde la cúpula de la UD para poner en valor las adquisiciones, también, la hoja de ruta, distinguida por encima de todas las de la categoría por méritos propios.