Canarias7
José L. Reina

Crónica web Real Zaragoza-UD Las Palmas

Un empate que sabe a muy poco

Jiménez regresó a la que fue su casa, La Romareda, para enfrentarse a un grande de la categoría y del fútbol español. Con la presencia del debutante Maikel Mesa en el once, y con el ambiente de partido de Primera, los amarillos salieron desde el inicio con la misma tónica que han mostrado los dos partidos anteriores, mucho orden, juego rápido por bandas y buscando al hombre referencia y bandera del equipo, Rubén Castro. Precisamente, fue el delantero de La Isleta el que recibió un peligroso balón de Maikel Mesa en los primeros minutos del encuentro, que lo hubiera dejado solo ante el portero si el línea no hubiera pitado un fuera de juego inexistente.

Ida y vuelta sin dominador claro

La entidad de los equipos se notó en el terreno de juego, donde el respeto mutuo caracterizó el juego durante los primeros veinte minutos de partido. Sin un dominador claro, tanto la UD Las Palmas como el Zaragoza fueron incapaces de hacerse con el control del cuero. Los locales estuvieron a punto de adelantarse en el minuto 24, obligando a Raúl Fernández a ponerse la capa de héroe demasiado temprano. La respuesta vino por parte de Maikel Mesa, que con un disparo seco desde lejos, obligó a Cristian Álvarez a intervenir por primera vez en el encuentro.

Varios avisos y gol local

La defensa de la UD Las Palmas se estaba mostrando algo insegura desde el inicio del partido, y el Zaragoza había avisado con cierto peligro. En el minuto 28, un disparo de Pombo, que regateó sin mayor dificultad a David García dentro del área, acabó en el palo, cuyo rechace le cayó como un regalo a los pies de Álvaro Vázquez, que solo tuvo que empujarla al fondo de la red con Raúl ya batido. A partir de ahí, el Real Zaragoza aprovechó el golpe a favor y se hizo con el control del juego, con la UD esperando su oportunidad atrás y defendiéndose de las embestidas locales.

Una primera parte para el olvido

La UD demostró que todavía necesita muchos partidos para acoplar las piezas y crear un equipo competitivo en la categoría. La primera parte pudo acabar en goleada local de no ser por varias intervenciones de un acertado Raúl, que nada pudo hacer en el primer gol. Tras el descanso, Jiménez apostó por Tana, quitando a David García, un cambio que fue una declaración de intenciones para remontar en la segunda mitad.

Cambio de imagen y gol de Mir

Parece que el descanso sirvió para que jugadores y entrenador reflexionaran de manera pausada. Con la entrada de Tana y la salida de David García, el equipo se mostró mucho más cómodo, tocando con facilidad y creando mucho peligro. Juan Cala, imponente en el juego aéreo, pudo empatar en los primeros minutos de la segunda parte con dos remates claros. Fue el aviso de que la película había cambiado y ahora era la UD la que mandaba en La Romerada. Una falta lateral algo alejada del área y sin aparente peligro, la sacó magistralmente Tana, que se la puso a Rafa Mir en la cabeza para que este sacara un potente e imbatible cabezazo que ponía las tablas en el electrónico.

Monólogo amarillo

El gol le cambió por completo la cara a la UD. Pasó de dominada a dominador, controlado el partido y creando peligro constantemente en campo rival. Jiménez movió el banquillo en el minuto 69, dando entrada a Tomas Pekhart sustituyendo a Rafa Mir, que se mostró muy activo durante la segunda parte. Con la entrada del Pekhart, se perdía velocidad pero se ganaba más presencia en el área, en busca de un juego más directo. Precisamente fue el delantero checo de la UD el que remató de cabeza un brillante centro de Galarreta, que salvó milagrosamente el portero local.

Tuvo el partido la UD

El debutante Maikel Mesa tuvo que salir en el minuto 78 por molestias, siendo sustituido por Rivera. Con Tana moviéndose por todo el frente de ataque, y Rubén Castro recibiendo, al fin, balones con cierto peligro, los de Jiménez pudieron salir victoriosos de La Romareda. Una polémica jugada final, en la que salieron a la contra combinando Pekhart y Castro, que se quedó solo ante Cristian Álvarez, fue anulada por el línea en un fuera de juego bastante discutido. Era el final a un partido en el que la UD Las Palmas mostró que puede ser muchos equipos a la vez. El de la primera parte, apático, lento e inseguro, o el de la segunda, rápido, peligroso y profundo.