Canarias7
Ignacio S. Acedo

Boxeo

Nueve pajaritas de excelencia y justicia

Pocas veces salen en la foto. Raras son las ocasiones en las que se pondera como merece la labor que realizan. Pero los árbitros constituyen un colectivo imprescindible en cualquier deporte. Y en el boxeo tienen un valor aún mayor, ya que, más allá de la aplicación del reglamento, su razón de ser, realizan una tarea didáctica y de orientación que enriquece a los púgiles y les pone en valor. Y ahora, con el Campeonato de Clubes en el horizonte, días 15 y 22 de septiembre en La Gallera del López Socas, el gremio de colegiados isleños cobra un realce de justicia. Serán nueve los jueces elegidos para dirigir los numerosos combates que contempla el cartel y todos reúnen una cualificación y valía que les coloca a nivel puntero en la escala nacional. Si la tradición boxística en Canarias siempre ha figurado como motivo de orgullo por las figuras y entrenadores que ha deparado, también debe consignarse que existen otros protagonistas que se suben al ring y han tenido una aportación capital en incrementar la buena fama de la escuela isleña. Juan Torres, Salvador del Pino, Manuel Ramón Concepción Villanueva, Juan Agustín Ramírez Moreno, Miguel González Bermúdez, Juan Matías Rodríguez Bordón, Agustín del Pino, Eva de León Niebla e Idafe Álvarez Cano forman el equipo humano que está llamado a contribuir al éxito que se espera de esta competición que ya centra todas las atenciones a menos de dos semanas para su inicio. Ponerle nombre y apellidos a los portadores de las inconfundibles pajaritas se hace imprescindible en plena cuenta atrás para el espectáculo.

Todos, sin excepción, siguen un riguroso proceso de reciclaje a los conocimientos ya adquiridos con el fin de enriquecer sus quehaceres. Guardan, además, una magnífica relación personal. Colegas, amigos y confidentes para que, ya en la faena, estén al nivel que siempre buscan. Porque no se conforman con menos que la excelencia. «Tenemos una responsabilidad altísima y queremos estar a la altura. Y vamos a hacerlo», coinciden, al tiempo que bendicen la iniciativa federativa de organizar un evento que implica a la cantera y va a suponer un impulso para los jóvenes valores. Consideran, de manera unánime, que este evento «viene a cubrir un déficit que había en el calendario», por lo que su celebración tendrá «efectos muy positivos» en la actividad pugilística insular.

Todos esperan con expectativas lo que consideran un acontecimiento, dado su carácter innovador y que, como beneficio añadido, engloba a toda la familia del deporte del ring. «Implicar a todos es esencial para que podamos llegar más lejos, para que nuestra disciplina siga creciendo y consolidándose», convienen cuando repasan el listado de clubes que concurrirá al evento y con lo mejor que acunan en sus instalaciones. De ahí que prevean peleas «de muy alto nivel», con el beneficio añadido que eso tendrá para los espectadores que acudan a presenciarlo en directo. He ahí la otra parte imprescindible para que el Campeonato de Clubes salga a pedir de boca: la respuesta de la afición. «Antes las veladas llenaban el pabellón que fuese», recuerda Miguel González Bermúdez, desde la década de los setenta dirigiendo, «y no tenemos que renunciar, ni mucho menos a repetir aquellos ambientes tan multitudinarios». Atendiendo a esta demanda, la Federación Gran Canaria de Boxeo se ha puesto manos a la obra con la promoción del evento, tan necesaria como justa, ya que los esfuerzos han sido notorios para organizar y coordinar todo el dispositivo que se requiere para sacar adelante una iniciativa también bendecida por las administraciones públicas: Cabildo de Gran Canaria y ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria se han destacado por su apoyo incondicional. Es la mejor muestra de que detrás del deporte, detrás de este Campeonato de Clubes, hay una labor de formación, de educación y de transmisión de valores. Porque todos los chicos y chicas que estarán bajo el foco van tutelados por técnicos sensibilizados y que ven en el boxeo un vehículo educacional de resultado seguro. Y, a su lado, un colectivo, el de los árbitros, que está a la orden de lo que se les pueda requerir y que, desde ya, a varios días de que llegue la hora de empezar, tiende la mano y pone corazón y conocimientos para aportar al espectáculo desde un segundo plano que asume porque, como dicen sus integrantes, están para que todo salga como debe salir y los aplausos vayan a los protagonistas, los que se ajustan los guantes. Ellos, con pasar desapercibidos, tienen de sobra. Pero también merecerán la reverencia.