Canarias7
Carmen Delia Aranda

Novedad editorial

Fonte trama una hecatombe en El Hierro

Hasta ahora, la mayor parte de la tinta publicada por Jorge Fonte (Tenerife, 1967) ha fluido por cauces cinematográficos. La vida y obras de Woody Allen, Walt Disney, Steven Spielberg, Oliver Stone y Russ Meyer han protagonizado algunos de los quince volúmenes que recogen sus investigaciones en el ámbito cinematográfico. Ahora, tras una incursión en la ficción con la publicación del libro de cuentos eróticos Natalia y otros relatos solo para adultos (Ediciones Idea, 2016), el autor se lanza de nuevo en la fantasía en un proyecto más ambicioso; una novela titulada Una isla a la deriva.

La obra, editada por Idea, «tiene un trasfondo muy cinematográfico porque es una novela muy visual. Tiene mucha acción y aventura, con un argumento sencillo que tiene varias tramas», explica el autor en una conversación telefónica.

La historia se desarrolla en El Hierro en el inolvidable verano de 2011, cuando la isla sufrió un enjambre de movimientos sísmicos como preludio a la irrupción de un volcán submarino en el litoral de la localidad de La Restinga. «En la isla coinciden cuatro personas que llegan por distintas razones: un ladrón de bancos, un asesino a sueldo contratado por las personas que sufrieron el robo, un policía de delitos monetarios y una vulcanóloga que ha ido a investigar los seísmos y, de repente, hay un terremoto de tal intensidad que la isla se separa de la corteza marina y queda flotando en medio del océano», explica Fonte sobre este libro de 334 páginas escrito entre 2014 y 2018. «Después de 20 años escribiendo ensayos, este cambio de tercio requería un esfuerzo», apunta el autor sobre un texto que dejó reposar en varias ocasiones para revisarlo desde la distancia mental que ofrece el paso del tiempo.

«La novela es de aventura pura y dura, con mucha acción. Es trepidante, no tiene nada que ver con los relatos eróticos», explica el escritor que ha intentado poner en práctica una escritura «muy visual». «Está escrito con mucho dinamismo, de forma ligera y viva, para que el lector vaya al ritmo de la acción», asegura Fonte que piensa presentar su obra durante el próximo otoño.

La novela arranca tras los movimientos sísmicos que precedieron a la erupción del volcán submarino en el Mar de las Calmas. «A partir de ahí empieza la fantasía. La isla se resquebraja, se rompe, queda flotando en el océano y entra en la corriente atlántica», explica Fonte sobre esta historia que tiene distintos escenarios –Londres, Nueva York, Washington o Mónaco– porque sus protagonistas son de diferentes nacionalidades.

«La novela comienza cuando un ladrón de guante blanco, un típico caballero inglés, que, por distintos motivos, perpetra un robo informático, decide esconderse en la isla pensando que nadie lo va a encontrar. Cree que ha cometido el robo perfecto, pero no ha sido así». De hecho, prosigue Fonte, un agente estadounidense especialista en delitos monetarios le sigue la pista hasta El Hierro, al igual que un asesino a sueldo. Allí trabaja Sandra, una vulcanóloga. «Los cuatro personajes se encuentran en la isla y establecen persecuciones y relaciones entre ellos», asegura Fonte que identifica el paisaje y la idiosincrasia de El Hierro con un personaje más. «Tengo un vínculo emocional con la isla. Toda la familia de mi padre es herreña y él era de allí. Suelo veranear en El Hierro. Lo conozco bien», dice sobre sus lazos herreños.

El quinto protagonista.

Además, la isla ha sido el primer sitio donde ha visto la luz su primera novela. «El libro se empezó a vender allí. El primer punto de ventas es El Hierro. No he hecho ninguna presentación, porque no me entusiasman demasiado, pero el lector potencial El Hierro ya lo tiene a su disposición», comenta el escritor que ha contado con el asesoramiento de científicos y vulcanólogos para darle algo de veracidad a su fantasía catastrófica. «La ciencia ficción te permite amplios márgenes para la imaginación, pero tiene que tener una base científica creíble», señala Fonte sobre un libro en el que también hay espacio para el romanticismo. «Apenas hay un beso, pero, evidentemente, dos de los personajes se enamoran», explica este tinerfeño que confiesa sentirse herreño de adopción.