Canarias7
Esther Pérez Verdú

INNOVACIÓN

Del Spectrum al ‘smartphone’

Hablar de tecnología en los últimos 35 años es hacer un recorrido por muchos de los grandes avances en este área. En este tiempo hemos visto la lógica evolución de las máquinas, los programas y los gadgets en busca de un mundo más cómodo, de la utilidad y en algunos casos, del simple capricho.

Los avances tecnológicos en los últimos 35 años se suceden de forma exponencial. El abaratamiento de los costes y la difusión que permite la puesta en marcha de Internet permiten que las nuevas creaciones estén al alcance de un gran número de personas.

En el ámbito de los ordenadores, hemos asistido al nacimiento de los primeros ordenadores personales, desde el ZX Spectrum hasta el Macintosh 128K, pasando por el Amstrad CPC 464. Ya nadie se acuerda de los dis-cos de 5 1/4, aquellas enormes galletas negras que ocupaban toda la estantería, y mucho menos de las tarjetas perforadas, pero son parte de la evolución de estos años. Los primeros videojuegos que venían en cintas de cassette, la Game Boy y aquellas pantallas de fósforo verde o naranja en las terminales están presentes en los primeros años de este recorrido por la historia de la tecnología.

Hemos vivido también los cambios en el software. Desde aquellos primeros programas que requerían de conocimientos informáticos para utilizarlos a las aplicaciones móviles que cualquiera puede utilizar, han pasado muchas líneas de código. La importancia de la experiencia de usuario es algo que Steve Jobs dejó grabado a fuego en el mundo digital, por lo que las herramientas informáticas han evolucionado mucho y para bien.

Pero en cuanto a innovación se lleva la palma en estos 35 años es, sin lugar a dudas, Internet tal y como la conocemos. Tenemos el privilegio de haber conocido sus orígenes y su evolución, sus luces y sus sombras y, sobre todo, poder beneficiarnos de ella.

Su repercusión es tan importante que ya hay quien la cataloga de revolución.

Y con la red de redes vinieron muchos de los cambios tecnológicos de los últimos años. El correo electrónico, las herramientas en la nube, la inteligencia artificial, la realidad virtual, el Big Data o las criptomonedas son algunos de los términos que hoy manejamos en nuestro día a día.

Los gadgets y los wearables, la tecnología que se lleva puesta, también han evolucionado hasta el punto de ser normal llevar un reloj conectado al móvil inteligente.

Sin duda son tiempos muy apasionantes para la tecnología. Disfrutemos de ella.

«La tecnología no es nada. Lo importante es que tengas fe en la gente, que sean básicamente buenas e inteligentes, y si les das herramientas, harán cosas maravillosas con ellas».Steve Jobs

DESMONTADO LA LEY DE MOORE¿Llegará el día en que la tecnología toque techo?

La ley de Moore dice que aproximadamente cada dos años se duplica el número de transistores en un microprocesador. De esta manera, Moore expresaba en 1965 que la tecnología tenía futuro. Y no le faltaba razón.

La evolución de la tecnología ha afectado tanto a las máquinas como a los programas. Los ordenadores son cada vez más potentes y caben en un reloj de muñeca y las ‘apps’ móviles se han convertido herramientas de uso cotidiano.

Haciendo el repaso de rigor sobre la evolución tecnológica de los últimos 35 años para preparar el artículo, lo he tenido complicado para seleccionar aquellos hitos que sobresalen respecto a otros. Porque si bien es cierto que ahora vemos esos primeros ordenadores como piezas casi arqueológicas, las innovaciones se suceden a un ritmo vertiginoso en los últimos años. Ahí está presente la ley de Moore: mientras más tecnología tenemos, más tecnología generamos. Hasta tal punto que ya vemos las nuevas incorporaciones tecnológicas casi sin pestañear.

Hace unos días se presentaba el iPhone X y la noticia ya no era tan emocionante como cuando Apple presentaba un nuevo modelo hace unos años. Nos hemos acostumbrado de tal manera a la tecnología que ya no nos llama la atención el hecho de llevar un procesador en el bolsillo más potente que los que incorporaron en todo el programa espacial del Apolo 11.

Aquí entra de nuevo Moore con su ley, porque uno de sus efectos es que el coste de la tecnología se abarata y la calidad sube. El primer ordenador que mis padres me compraron hace una buena cantidad de años, les costó varios plazos y que la tienda de turno poco menos que les sacase la Banda de Agaete a la puerta para celebrar la venta. Hoy en día puedes comprar varios ordenadores de mesa y unos cuantos teléfonos inteligentes por ese mismo precio.

Pero Moore también predijo que su ley tendría fecha de caducidad y estamos rondándola, aunque hay quien vaticina que seguirá vigente hasta 2023. Los transistores son elementos físicos y lógicamente llegará un momento en que no quepan dentro de un microprocesador, por muy chicos que se fabriquen. Entonces, ¿qué pasará? ¿Dejaremos de mejorar la tecnología? ¿Se quedarán nuestros ordenadores, móviles, tabletas y smartwatches con el mismo microprocesador por los siglos de los siglos?

En absoluto, hasta para eso ya tenemos repuesto, así de rápido avanza la cosa. Ya se habla de diferentes formas de grabar los chips, de ampliar el número de capas y de procesamiento paralelo. Pero quédense con este término: computación cuántica. Los ordenadores cuánticos están en su primerísima fase de desarrollo, pero ya prometen multiplicar exponencialmente la potencia de los ordenadores actuales. No es plan de aburrir con detalles sobre física cuántica, pero es bastante reconfortante saber que hay muchos avances al respecto. Algunos de ellos incluso se realizan desde Canarias, en un equipo de investigación que IBM tiene en Tenerife y que deja de manifiesto el talento local.

Así que todo apunta a que la tecnología va a seguir gozando de buena salud y que dentro de 35 años más, cuando celebremos el 70º aniversario de CANARIAS7, vamos a tener mucho que contar sobre innovación. Posiblemente la computación cuántica ya se habrá quedado obsoleta y la ley de Moore estará completamente desmontada. Sólo cabe desear que la humanidad siga queriendo crear tecnología para hacer un mundo mejor.