La Residencia de La Mareta, punto de acogida en agosto del presidente estatal, José Luis Rodríguez Zapatero, junto a su familia, es una sede con tradición en Costa Teguise. Su actual condición poco se parece a las primeras paredes que tuvo el recinto.
La edificación lleva el nombre que porta por razones obvias. Se alzó en un espacio que durante décadas albergó una mareta que servía para dar de beber al ganado que pastaba por el lugar.
El inmueble inicial lo hizo Emilio Cortés. Era una casa modesta al borde de la vía que enlazaba Las Caletas y Playa Bastián (modificada en los 80), a modo y manera de otros inmuebles próximos. Luego pasó a Unión de Explosivos Río Tinto, empresa que en el arranque de los 70 se hizo con la explotación de los 11 millones de metros cuadrados que suma Costa Teguise. Servía para hospedar a directivos.
Fue a comienzos de los 80 cuando el rey Husein de Jordania se hizo con la propiedad, que complementó con la compra de terrenos aledaños, para ampliar la casa hasta los términos actuales, con 15.500 metros cuadrados de finca. Los suelos anexos eran de Juan Nogueras. El interés de Husein se dio por su amor a Lanzarote y sus estancias frecuentes en el hotel Salinas, si bien, curiosamente, nunca llegó a usar la casa. Fue en esos días cuando el monarca oriental contactó con César Manrique, con Honorio García Bravo, alcalde de Yaiza en aquellos días, como mediador. El creador recibió el encargo de idear un alojamiento especial, con habitaciones para la familia real jordana y cuartos para la escolta. Y así actuó el genio nacido en Haría.
De inspiración tomó la que era su casa en Tahíche, ahora sede de la Fundación César Manrique. Por ello, en La Mareta se dan espacios internos que emulan a los círculos, blancos, que hay en las burbujas volcánicas que fueron morada del creador. La decoración fue apenas retocada por Hussein, pese a que Manrique hizo viajes hasta Amman para dar cuenta de cómo iban las obras. También dejó elementos que ahora son impronta en el Pueblo Marinero, espacio donde invirtieron varios miembros de la escolta real.
Por el desuso, la casa comenzó a deteriorarse. Hasta el punto de que este aspecto fue clave para que Husein se decantara, en 1991, por darla a don Juan Carlos I. A su vez, éste la cedió a Patrimonio Nacional, que ha invertido cientos de miles de euros en los tres últimos lustros en el inmueble. Sirva decir que la Residencia se lleva al año unos 120.000 euros sólo en vigilancia.
bungalós y piscinas
n Zonas separadas. Manrique sentó las bases para una construcción con nada menos que 10 bungalós diferenciados, espaciosos, pero que en 1999 no fueron suficientes para dar cabida a toda la Familia Real de España en los días previos a la muerte de María de las Mercedes, madre de don Juan Carlos. Muchos comparten salida a la piscina principal.
n Piscinas. Hay dos piscinas, una de ellas en el apartamento principal, y canchas deportivas, incluida una pista de tenis.
n Helipuerto. Ocupa gran espacio. Ideado para salidas o llegadas de emergencia, aunque poco usado por los huéspedes que han usado la casa de 1991 en adelante.
n Bañadero. El lugar tiene un pequeño pantalán y un bañadero de cortas dimensiones. Estuvo desde la construcción de la casa. Se debe a la relativa lejanía de la playa más próxima.