El fue botado en Tenerife, luego viajó a Cuba, volvió a Tenerife y, finalmente, se ha quedado en Mogán, donde presta sus servicios de la mano de la empresa Atlántida Submarina SL para disfrute de todos aquellos que no se aventuran a bucear con un equipo autónomo de submarinismo.
El Mark 5 fue botado en Tenerife, luego viajó a Cuba, volvió a Tenerife y, finalmente, se ha quedado en Mogán, donde presta sus servicios de la mano de la empresa Atlántida Submarina SL para disfrute de todos aquellos que no se aventuran a bucear con un equipo autónomo de submarinismo.
José Barrera / Mogán
La presencia durante todo el año del submarino amarillo en aguas del Puerto de Mogán se convierte, cuando llega el fotosub, en el segundo cuartel general de los medios de comunicación que buscan en su cobijo tomar imágenes bajo el agua sin necesidad de mojarse.
La tripulación capitaneada por Francisco Pérez es la compañía ideal para el primer bautizo de cualquiera bajo el agua. El Mark 5 ha sido expresamente diseñado para el transporte de viajeros, de manera que los usuarios pueden bajar cómodamente los 20 metros de profundidad que alcanza, aún cuando tiene capacidad para bajar hasta 60 metros.
«El único inconveniente para algunas personas es», según Francisco Rodríguez, «el miedo a estar encerrados, aunque es lo mismo que un ascensor. Normalmente, esa inseguridad se manifiesta con la escotilla abierta, de manera que quien lo siente sale y ya está. Si acaso estamos sumergidos y alguien no lo resiste, salimos y pasa a la embarcación de apoyo que va con nosotros por razones de seguridad».
El submarino lleva a cabo entre siete y nueve viajes diarios los días de más ajetreo, especialmente en el mes de agosto o tal día como hoy, en que el mercadillo de Mogán lleva un buen número de personas al Puerto. El submarino recorre los barcos hundidos de Mogán donde pueden verse importantes cardúmenes de peces recorriendo los hierros en lo que parece un misterioso naufragio, y ha sido también el vehículo más utilizado para visitar la reciente exposición submarina de Luisa Urréjola. «Las caras que se les quedan a los usuarios una vez salimos en Puerto tras el paseo, son indescriptibles», indica el capitán, «especialmente a aquellos que nunca se han sumergido» y tienen la posibilidad de visitar, al menos una vez, las profundidades que los buceadores viven durante el concurso y todo el año. Desde su puesta en servicio en esta zona turística del Sur de la isla, el Mark 5 se ha convertido en un referente y un atractivo, tanto para el turista extranjero, que trae esta actividades entre la amplia ofertar de las agencias, como para los naturales de la Isla, que gustan de admirar el fondo del mar.